17.9.14

Letras - Novedades académicas

Humanidades en Carrera – Letras 
Hoy, miércoles 17 de septiembre, a las 14 y a las 20 hs en Canal Encuentro se emitirá el capítulo de la carrera de Letras de la serie “Humanidades en Carrera”.Grilla completa: AQUÍ.
Más información: AQUÍ.

Jornada sobre Historia y Literatura Galesas en la Argentina 
Jueves 18 de septiembre de 14:30 a 19 hs en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831, CABA).Informes e inscripción: lucianacordorusso@filo.uba.ar

Conferencias sobre Literatura Inglesa
 Lunes 22 de septiembre a las 19 hs. en el aula 218 (2º piso) de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).
“Shakespeare's pictures” a cargo de Keir Elam y “Women and abolitionism: the poetry of freedom” a cargo de Lila María Crisafulli, docentes de la Universidad de Bologna. Las dos conferencias se dictarán en inglés y contarán con traducción.
Invita: Cátedra de Literatura Inglesa (Dr. Lucas Margarit)

Convocatoria a Beca Doctoral de Proyecto PICT 
Título del proyecto: “Lengua como servicio para otros ámbitos disciplinares, profesionales y de interés socio-comunitario”.Más información: AQUÍ.

Convocatoria para presentar artículos 
Revista Literatura: teoría, historia, crítica del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. El próximo número temático (que saldrá en junio de 2015) estará dedicado a la temática “los estudios literarios en la era de la excelencia académica y la globalización”. También se aceptan trabajos generales sobre estudios literarios para los números misceláneos.
Más información: AQUÍ.
Para ver el llamado completo: AQUÍ.

Publicación del libro De lenguas, ficciones y patrias 
Compilado por Laura Kornfeld (UNGS, 2014). El volumen va el encuentro de algunas de las discusiones históricas y recientes en torno de la lengua. Incluye, en ese sentido, el manifiesto “Por una soberanía idiomática”, publicado en septiembre de 2013 en Página 12.


Departamento de Letras

9.9.14

La inspección

 (fragmento de novela)

¿Una mirada puede tocar?
Eso se le ocurrió a Fabiana, palabras más, palabras menos (¿qué importan las palabras?) durante la primera “inspección”.
Era un día esperado y temido por todas las internas. Tenían muy poca información sobre lo que ocurría exactamente, sólo sabían que debían estar impecables y permanecer mudas, erguidas y con la mirada perdida en un punto predeterminado. Esto era lo más difícil.
Las formaban en dos filas parejas. El inspector pasaba por el medio, primero revisaba una fila, después otra, seguido por un grupo de asistentes e instructoras. Éstas tampoco podían hablar, salvo que el inspector les hiciera una pregunta sobre alguna de las chicas. Un asistente llevaba una carpeta con las fichas de las alumnas, y le iba alcanzando al inspector la ficha correspondiente a la chica frente a la cual se detenía. Decir que la mirada del hombre era penetrante es obvio e insuficiente. Era radiográfica. Miraba a las chicas de arriba abajo, durante un largo rato, sin ningún pudor, como si fueran cosas. O algo peor que cosas.
El procedimiento era largo y penoso. Esa vez, Fabiana estaba ubicada como una de las últimas de la segunda fila, así que, cuando el inspector y su séquito llegaron a ella, ya se sentía muy mal, mareada y dolorida por la rigidez antinatural de la posición. Por un momento, pensó que no iba a aguantar, que se iba a desplomar a los pies del hombre que la miraba. Que la miraba de una manera especial, para colmo. ¿Especial? ¿Qué quería decir eso? Apenas se atrevió a confesárselo: se sentía desnuda, desnudada por esa mirada. Qué raro. Seguramente era una tontería de ella, propiciada por el cansancio y los nervios. Después de todo, ¿qué sabía sobre miradas masculinas?
Sin embargo, aguantó. Pero era evidente que el hombre se detenía en ella más que en otras. La escrutaba, sí. Algo raro había visto. Con dos gestos bruscos, casi uno solo, el inspector devolvió la ficha a su asistente más cercano e indicó a una de las instructoras que se acercara. Era mala señal, sólo había ocurrido eso una vez en esa inspección. Y la otra chica cuestionada había sido Clarita.
—Nombre.
La instructora lo dijo en voz alta pero notoriamente temblorosa. Otra cosa rara, porque eso figuraba en la ficha, como lógico encabezamiento. Se veía que no había prestado atención a los detalles.
—¿Por qué nunca fue castigada?
La pregunta era extraña también. A Fabiana le costaba cada vez más mantener la vista fija en un punto; se le nublaba. Sentía que iba a llorar, y eso le daba estremecimientos de pánico. Sabía que había sido castigada más de una vez. ¿Por qué no figuraba en la ficha, resumen de su legajo?
La instructora también parecía desconcertada.
—No sé, señor inspector —alcanzó a articular—. Supongo que nunca fue necesario. Tiene un buen comportamiento.
El inspector murmuró algo que no alcanzó a oírse, aunque el tono podía adivinarse despectivo. Y luego, más alto:
—No tiene ojos de buen comportamiento. Vigílenla mejor.
La comitiva siguió su camino. Fabiana casi baja la cabeza, avergonzada, pero una mirada oportuna de la última instructora la detuvo. Siguió aguantando, sólo faltaban unos minutos para que todos se fueran.
Cuando todo terminó, pidió permiso para bañarse. Extrañamente, la dejaron. Estuvo un rato bastante prolongado debajo de la ducha, sintiendo especialmente el golpe del agua, casi fría, en su cara. Y todo el tiempo sintió la mirada de ese hombre paseándose por su cuerpo, hasta que su propia desnudez la avergonzó y se cubrió. Al cerrar el grifo, sintió que por su cara todavía corría agua. Tenía frío, quizás fiebre, y el cuerpo sacudido, más que por un llanto liberador, por la sensación de haber sido, una vez más, vejada.

8.9.14

Novedades académicas - Letras

Conferencia de Eric Beaumatin 
El Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras invita a la conferencia que el profesor Eric Beaumatin (Université de la Sorbonne Nouvelle–Paris 3, Francia) dictará el miércoles 10 de septiembre a las 17:30 hs. sobre el tema “Significante e identidad: representaciones de lo heterolingüístico en la variación formal de los préstamos léxicos”. La conferencia tendrá lugar en la sede del Instituto (25 de mayo 221, 1° piso, CABA), y será de acceso libre y gratuito.


Inauguración del Centro de Documentación “Universidad y Dictadura” 
Viernes 12 de septiembre a las 19 hs. En el Aula 108 (1° piso, Puan 480).
Relatos orales y documentación que dan cuenta del período 1966-1983 en el ámbito universitario desde la Facultad de Filosofía y Letras. Palabras de apertura a cargo de la Decana, Dra. Graciela Morgade. Presentación de la versión semimontada El archivista de Héctor Levy Daniel, del Centro de Documentación y del libro Filo (en) rompecabezas. Búsqueda colectiva de la memoria histórica institucional (1966-1983). Cierre musical: Barsut (tango).
Invita: El Programa Universidad y Dictadura de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras.


Cómo escriben los escritores: tres encuentros 
Bar del 1° piso. Sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, CABA). Como parte de la muestra Manuscritos literarios argentinos. Escenas de escritura, que se inaugura el 10 de septiembre en la Sala Leopoldo Marechal, se realizarán estos tres encuentros en los que los escritores invitados hablarán sobre sus rituales de escritura, sus procesos de corrección, el material que utilizan en el momento de trabajo con los textos, entre otros temas. La propuesta es que el público disfrute de un buen café mientras tiene la oportunidad de escuchar y conversar con los escritores acerca de los modos de producir su propia literatura.
Miércoles 24 de septiembre: Félix Bruzzone y Pablo Ramos
Coordina: María Pia López
Miércoles 22 de octubre: Leonardo Oyola y Gabriela Cabezón Cámara
Coordina: Esteban Bitesnik
Miércoles 19 de noviembre: Selva Almada y Luis Gusmán
Coordina: Carlos Bernatek


Seminario de Posgrado en la UNLP 
Cómo vivir juntos: formas de vida en la literatura brasileña contemporánea”, dictado por los Profs. Mario Cámara y Paloma Vidal. Clases: 9, 16, 23 y 30 de septiembre y 7 y 9 de octubre de 16 a 21 hs.
Más información: AQUÍ

 
Departamento de Letras

16.8.14

Seminario UNSAM Pensamiento y Ensayo en América Latina.

Se agradece la difusión.

El seminario se dictará dentro del marco de la maestría de Estudios Latinoamericanos de UNSAM, con el aval de CLACSO, y es abierto a la comunidad.

Por consultas, contactarse Delfina Moroni (delfinamoroni@gmail.com), Florencia Grossi (florencia_mar20@yahoo.com.mx) o el Centro de Estudios Latinoamericanos (cel@unsam.edu.ar).

Abrazo!
Delfina



Universidad Nacional de San MartínEscuela de HumanidadesCentro de Estudios Latinoamericanos (CEL)
Maestría en Estudios Latinoamericanos
Seminario Posgrado-Segundo cuatrimestre 2014

Pensamiento y Ensayo en América Latina.El antiimperialismo latinoamericano. Discursos, prácticas, imaginarios.

A cargo de los docentes Andrés Kozel, Delfina Moroni y Florencia Gros



El Seminario de posgrado: Pensamiento y Ensayo en América Latina. El antiimperialismo latinoamericano. Discursos, prácticas, imaginarios, fue concebido en el marco del Centro de Estudios Latinoamericanos (CEL) de la Escuela de Humanidades de la UNSAM, que participa del Grupo de Trabajo de Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (GT-CLACSO) “El antiimperialismo latinoamericano. Discursos, prácticas, imaginarios”, a lo largo de las distintas actividades realizadas y de intensos debates grupales.  
Propone una mirada analítica acerca de la (re)construcción del  antiimperialismo mediante la identificación de continuidades y discontinuidades, con “declives” y “apogeos” diferenciados en función de los distintos contextos temporales y espaciales. En este sentido, la trama antiimperialista se ha caracterizado por una notoria heterogeneidad doctrinaria, conceptual, expresiva e instrumental que se ha construido en el transcurso del último siglo y que representa la identidad de América Latina en tensa oposición ante Estados Unidos. ç
Los estudios en dicha temática han contribuido a ampliar el canon, devolviendo a escena figuras olvidadas; han ayudado a conocer más rigurosa y profundamente corpus textuales e itinerarios y redes intelectuales que hasta poco permanecían como territorios insuficientemente explorados y han avanzado en la dirección de historizar más adecuadamente el antiimperialismo latinoamericano, analizando las articulaciones y filiaciones tanto semántico-conceptuales como de imágenes y símbolos.    El  seminario pretenderá entonces, avanzar no sólo en la (re) construcción de un canon en principio ilimitado, sino también, a perfilar una heurística de la que busca desprender tanto aproximaciones lúcidas y renovadoras como conexiones pertinentes y creativas entre la tradición y lo que sucede en nuestros días.

Fecha de inicio: lunes 25 de agosto, de 18 a 21 hs.
Sede de cursada: Paraná 145, 2º piso contrafrente (CABA)

Actividad GRATUITA para alumnos UNSAM. 
+INFO [Aquí]  
Consultas e inscripción: cel@unsam.edu.ar
UNSAM/Humanidades

6.8.14

Letras - Novedades académicas

NOVEDADES ACADÉMICAS

Conferencia “Del Ars Grammatica a la asignatura de Gramática Latina: breves notas sobre la historia de una disciplina”
A cargo de la Dra. Cándida Ferrero Hernández (Universidad Autónoma de Barcelona). La conferencia tendrá lugar el próximo jueves 7 de agosto a las 19 hs en el Aula 459 de la Facultad (Instituto de Filología Clásica, 4º piso, Puan 480, CABA).

Cursos de Extensión – 2º cuatrimestre de 2014
Se encuentra abierta la inscripción a los cursos, seminarios y talleres de Extensión que la Facultad ofrece para toda la comunidad: AQUÍ.

Taller de literatura popular y tradicional latinoamericana (pueblos originarios, cancioneros y narraciones populares y autores populares) en el ECuNHI (ex esma)
A cargo del Prof. Santiago Alonso (UBA).
Inicio: sábado 9 de agosto. Horario: sábados de 12 a 14 hs.
Más información: informes@nuestroshijos.org.ar / 4703-5089.

Reapertura del Centro Cultural Paco Urondo
El martes 5 de agosto a las 19 hs en 25 de mayo 201 (CABA) se realizará el acto de reapertura del Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad.
Más información: AQUÍ.

Ayudas económicas a Auxiliares docentes para viajes nacionales
Más información: AQUÍ.

Cursos del Laboratorio de Idiomas – 2º cuatrimestre de 2014
Más información: AQUÍ.


Jornadas y Congresos

I Jornadas León Rozitchner
12 y 13 de agosto de 2014 en el Auditorio David Viñas del Museo del Libro y de la Lengua (Av. Las Heras 2555, CABA). PROGRAMA.
Más información: jornadas.rozitchner@gmail.com

VII Coloquio ALEDAR
30 y 31 de octubre de 2014 en la Facultad de Filosofía y Letras (Puan 480, CABA) y el Museo Etnográfico de la Facultad (Moreno 350, CABA). SEGUNDA CIRCULAR.
Más información: aledargentina2014@gmail.com.

II Jornadas Internacionales de Ciencia Ficción
6, 7 y 8 de noviembre de 2014 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. PRIMERA CIRCULAR.
Más información: cienciaficcion2012@gmail.com

V Jornadas de Jóvenes Investigadores en Literaturas y Artes Comparadas
1, 2 y 3 de diciembre de 2014 en la Sede del Centro Cultural Borges de la UNTREF (Viamonte 525, CABA). PRIMERA CIRCULAR.

III Coloquio Nacional de Retórica – II Congreso Internacional de Retórica e Interdisciplina – III Jornadas Latinoamericanas de Investigación en Estudios Retóricos
22 al 26 de junio de 2015 en la Universidad Nacional de Villa María, Córdoba. PRIMERA CIRCULAR.


Publicaciones

Revista El taco en la brea nº 1
Primer número de una flamante publicación sobre Teoría Literaria de la UNL. Para ver el número completo: AQUÍ.

Revista Signo y Seña nº 25
Nuevo número de la publicación del Instituto de Lingüística de la Facultad. Para ver el número completo: AQUÍ.

Revista Interfaces – Llamado a artículos para publicación
Para ver publicaciones anteriores de la revista de la Universidade Federal do Rio de Janeiro: AQUÍ.
Más información: claposgrad@gmail.com.


Seminarios de Doctorado

InscripciónVía web AQUÍ o bien de lunes a viernes de 12 a 18 hs en la Secretaría de Posgrado (Puan 430, CABA).
 
Variación lingüística y adquisición de la lengua materna”
A cargo de la prof. Cristina SCHMITT. Comienza el lunes 25 de agosto y se cursará 25, 26 y 27 de agosto y 1, 2 y 3 de septiembre de 9 a 15 hs en el Aula 8 (5º piso) de la Facultad. PROGRAMA.

"La lectura de la modernidad de Walter Benjamin. Entre la catástrofe continua y la potencia crítica de una nueva ilustración"
A cargo de los profs. Florencia ABADI y Francisco NAISHTAT. Comienza el martes 4 de noviembre y se cursará de 9 a 13 hs en el Aula 6 ( 5º piso) de la Facultad. PROGRAMA

Pragmática histórica: lengua medieval y tradiciones discursivas”
A cargo de la prof. Ángela SCHROTT. Fecha estimada: 11-24 de agosto. PROGRAMA.

La influencia de la tradición clásica en la tratadística histórica del tardo-Renacimiento”
A cargo de la prof. Silvina VIDAL. Comienza el martes 26 de agosto y se cursará los martes de 17 a 21 hs hasta el 14 de octubre en el Aula 1 (5º piso) de la Facultad. Aviso a los inscriptos: se ruega envíen mail a silvidal76@gmail.com para acceder a la página del seminario.


Departamento de Letras

25.7.14

Dos calzoncillos largos marca Hering

Dos calzoncillos largos marca Hering
con Ariel Magnus

Lectura + charla
Jueves 7 de agosto a las 19
Biblioteca del Goethe-Institut: Av. Corrientes 343.
Entrada libre y gratuita.

Lectura + charla con Ariel Magnus a propósito de la traducción al alemán de su libro La abuela. La conmovedora crónica familiar reproduce el diálogo de Magnus con su abuela, una inmigrante judía que escapó de Auschwitz para recalar en Porto Alegre en 1946. En alemán, el libro se publicó con el curioso título de Zwei lange Unterhosen der Marke Hering (“Dos calzoncillos largos marca Hering”).
Lectura breve en castellano y alemán, charla en castellano con el autor. Participan Ariel Magnus y Silvie Rundel (Die Zeit). Lee en alemán: Andrea Bélafi. Modera: Carla Imbrogno.

Un libro de memorias “muy poco convencional” de una sobreviviente del Holocausto. Así se refirió el Jüdische Zeitung a La abuela, el libro de Ariel Magnus que Kiepenheuer & Witsch publicó en Alemania traducido por Silke Kleemann. La crítica alemana en general no escatimó elogios, pero ésta en particular resalta el espíritu del autor, que a modo de prólogo advierte: “Existe una vasta literatura de y sobre los sobrevivientes de los campos de exterminio nazis. Este libro no deriva de esa literatura ni tiene la intención de acrecentarla. La idea que lo rige no es la de reflexionar sobre el Holocausto ni la de contar para los anales la historia de una sobreviviente más. Su tema es una abuela y su nieto, en este caso mi abuela (que sobrevivió Auschwitz) y yo (que a veces reflexiono sobre asuntos que ignoro)”.
En su libro, Magnus reproduce en castellano –y dejando colarse expresiones en alemán y portugués– un reportaje en el que la abuela le cuenta caóticamente cómo siguió de manera voluntaria a su madre ciega a los campos de Theresienstadt y Auschwitz, para ser liberada de milagro en Bergen-Belsen y recalar vía Suecia en Porto Alegre, donde residió hasta su fallecimiento en 2013. La particularidad de esta crónica ha significado un desafío en materia de traducción a una lengua meta que está presente cultural-, histórica- y literalmente en el original mismo. En el libro en castellano de Magnus, las partes en las que habla la abuela son traducciones (del autor) del alemán y del portugués al castellano. La versión alemana del libro exigió volver a las fuentes: los casetes con las desordenadas grabaciones. El cambio de título fue una decisión editorial y retoma la imagen de un regalo incansable de la abuela a su nieto: una y otra vez, dos calzoncillos largos de la marca brasileño-alemana Hering.
Sobre la forma del relato, el escritor advierte que retratar a su abuela “no es solo contar su historia, sino ante todo reproducir su forma de contarla. Por eso los capítulos testimoniales reproducen con la mayor fidelidad posible su forma de hablar y de organizar o más bien de desorganizar la información. Aunque su discurso resulta algo confuso al principio, solo así se logra transmitir la voz de la abuela con la vitalidad que de alguna manera la salvó de una muerte segura”.
Pero no solo del pasado habla el libro. Ariel Magnus explica lo que lo mueve a hablar también del presente de una persona de la que se supone que solo interesa su pasado: “en primer lugar, la intuición literaria de que mi abuela es un personaje notable, y en segundo, la corazonada periodística de que la curiosa relación que todavía mantiene con el país de sus verdugos dice mucho de ese horrible pasado que ella preferiría olvidar y yo aquí busco reconstruir”.
Ariel Magnus nació en Buenos Aires en 1975. Estudió filosofía y literatura española en la Universidad Humboldt de Berlín. Publicó Sandra (2005), La abuela (2006, traducida al alemán), Un chino en bicicleta (2007, Premio de novela “La otra orilla” y traducida a varios idiomas), Muñecas (2008, Premio de novela corta “Juan de Castellanos”), Cartas a mi vecina de arriba (2009), Ganar es de perdedores (2010), Doble Crimen (2010), El hombre sentado (2010), La cuadratura de la redondez (2011), La 31 (2012) y A Luján (2013). Participó de varias antologías y editó una sobre humor en la literatura argentina. Colabora ocasionalmente con diversos medios latinoamericanos y alemanes y trabaja como traductor literario del alemán.


Astrid Heyne

Bibliothek & Information
Goethe Institut Buenos Aires
Av. Corrientes 343
C1043AAD Buenos Aires

Tel. (0054-11) 4318 5600

Öffnungszeiten:
Montag: 16:00 – 18:00
Dienstag, Mittwoch, Donnerstag, Freitag: 12:00 – 18:00
Samstag (letzte im Monat): 09:00 – 13:00


22.7.14

El caso del cuento soñado




Tuve un sueño extraño. Sé que es un comienzo flojo para un cuento, pero es que la frase, de alguna manera, forma parte del sueño, y no quiero empezar traicionándolo. Y digo bien, un sueño, a pesar de que se desarrolló en varias noches sucesivas. Pese a esto, la continuidad era tan evidente como rara en mi estilo de soñar. ¿Cómo contarlo? ¿Cómo no agregar pormenores, detalles, con el correr del cursor por esta pantalla negra* que parece reclamar el ser llenada con pequeñas letras amarillas,** titilantes? Bueno, en realidad no importa, porque —a pesar de lo que dije al principio— la índole misma del sueño admite, quizás exige, rellenar los huecos con invenciones de dudosa fidelidad. Ya se verá por qué.
En principio, quiero decir, la primera noche en que el sueño apareció, todo era bastante confuso. O confuso fue el recuerdo que de todo ello me quedaría. Yo estaba con mi novia, en medio de una calle ancha, de localización indefinible. Otro joven nos agredía, se burlaba de nosotros. Recuerdo perfectamente que tenía la cara de un compañero de secundario a quien no veo desde hace quince años. No sé, en cambio, qué era exactamente lo que nos decía. Pero sí mi reacción, bastante inusual y poco esperable en mí: le hacía frente, lo obligaba a huir y refugiarse en una casa de las inmediaciones, tampoco identificable. Todavía siento, como con una especie de cosquilleo, la impresión de orgullo y satisfacción que me dejó mi propia actitud resuelta. Aquí hay un hiato, una transición en el sueño, con brusco cambio de escenario.
En las siguientes noches... (ésta es la parte que se repite con más nitidez, pero como si cada vez se agregara un episodio más a la saga del sueño).
Ahora viajábamos en un tren; creo que también estaba presente mi novia. En un momento dado, se descubre un cadáver, que resulta ser mi “compañero de secundaria”. Profusión de policías, sobre todo uno de civil con aspecto de protagonista de novela policial. ¿Bueno o malo? No sé. Pero sí sé que de pronto, en medio de las investigaciones y de los futuros interrogatorios inevitables, empecé a temer que se supiera de mi “pelea” anterior con el muerto y, consecuentemente, se sospechara de mí. Esta sensación va creciendo y haciéndose insoportable.
Entonces pasa lo siguiente: en una especie de duermevela se me ocurre que debo introducir en mi propio sueño a un detective que me ayude a probar mi inocencia. Me levanto semidespierto y anoto la idea en un papel sucio que estaba en mi mesa de luz. Idea, por supuesto, para un futuro cuento. La cuarta o quinta vez que se repitió el sueño, la impresión de inminencia es casi asfixiante. Se aproxima el momento de mi interrogatorio y no sé si contar o no mi relación con el muerto. En realidad, yo no sé quién es, pero pudo haber testigos de lo que pasó. Por ejemplo, mi novia. ¿Me pongo de acuerdo con ella? ¿Y si el inspector (voy a llamarlo así) ya sabe la verdad? ¿No sería (yo) más sospechoso? Debo tener en cuenta que no soy bueno para mentir. Claro, como después de todo soy inocente, es mejor contar toda la verdad... y que la policía se arregle.
Pero ¿soy inocente? (¿Esto me lo estoy preguntando en el sueño, al despertarme o cuando lo cuento?) No es tan fácil. Ya dije que hay un hiato, una brusca elipsis narrativa entre la “pelea” en la calle y el misterioso viaje en tren. ¿Qué pasó entre una cosa y la otra? ¿Por qué mi compañero-adversario estaba justo en el mismo tren que yo? ¿Por qué tengo tanto miedo de que me descubran?
Me parece que necesito un abogado. O un detective.
A la segunda semana que sueño lo mismo, me decido. La próxima vez que sueñe, debo tratar de “introducir” en mi sueño a algún detective que me dé una mano. ¿Cómo hacerlo? ¿De dónde saco un detective? Bueno, si es por eso, yo ya inventé uno para un cuento medio en broma/medio en serio que escribí para leer entre amigos, “El caso del corrector asesinado”. Se llama Carlos (que es mi habitual seudónimo) Leinad (Daniel, como el profeta, primer detective de la historia según Rodolfo Walsh, al revés). ¿Aceptaría el caso? Bueno, como se trata de un álter ego mío, no le sería fácil rehusar.
Con esta certeza, ya no me resulta tan temible el interrogatorio del inspector. Hasta me parece un buen hombre, por lo menos bien intencionado. El miedo vuelve, es claro, cuando me pregunta si conocía al muerto. Elijo responder parte de la verdad (solución muy mía). Digo que sí, que se parecía a un antiguo compañero de colegio, y que me lo había cruzado antes de tomar el tren. El inspector parece satisfecho, pero ahora lo fundamental es decirle a mi novia que repita lo mismo.
Cuando salgo del compartimiento donde se llevan a cabo los interrogatorios, me encuentro con que Leinad ya está allí. Me guiña un ojo y me señala un extremo del vagón. Le hago una seña de que espere y me acerco a saludar a Lidia (voy a llamar Lidia a mi novia; veo que es un poco tarde). Cuando me agacho para darle un beso, le cuento lo que le había dicho al inspector. Ella asiente. Entonces sí voy a donde está Carlos Leinad.
—¿Comprendió algo de la situación? —le pregunto. Me parece que es mejor tratarlo de usted.
—Algo. De lo que no estoy seguro es de qué quiere que haga, exactamente —me dice, con cierta dureza. Tal vez no quiere estar allí, o quiere asumir su papel de detective duro con todos los chiches. Esto me gusta. Además, aunque sea creación mía, tengo que darle algo de libertad, porque tiene que averiguar cosas que yo no sé.
—Quiero saber qué pasó. Ese tipo murió poco después de tener una discusión conmigo. ¿Eso no me convierte en el principal sospechoso?
—Puede ser. Pero todos dicen que parece un suicidio. Tiene cortes en la muñeca.
Entonces recordé ese detalle, que se me había escapado totalmente (¿en el sueño, al despertarme, o al escribirlo?). Yo vi el cadáver de mi excompañero. Tenía un corte profundo en la muñeca izquierda, con una forma rara en realidad, como el corte doble, angular, que se hace en un árbol para hacharlo. Como la boca de un muñeco de trapo.
—Sí, claro —admití—. Pero si se sabe que yo discutí con él...
—¿Quién más sabe eso, además de usted y su novia? —preguntó Leinad, interrumpiéndome.
—No sé, hombre. Todo eso es lo que quiero que averigüe.
—No se irrite. En estos sueños hay que tener paciencia. No todo sucede como y cuando uno quiere.
Eso sonaba como una advertencia. Nada bien. Tuve que darle a Leinad todos los detalles que aún recordaba: quién era mi compañero de escuela, cómo se llamaba, qué estaba leyendo yo antes de dormirme, por qué el inspector me parecía bueno. Más que un detective, parecía un psicoanalista. Además, por momentos me sentía tentado a inventar cosas, cuando no recordaba bien o creía que algo era ineficaz estéticamente.
—No importa, todo sirve —decía él, enigmático.
Yo tenía un poco de miedo de dejarlo suelto en mi sueño. ¿Y si empeoraba las cosas? Por otra parte, me sentía un poco celoso por mi novia. Ya se sabe cómo son los detectives (y las novias). No sabía si debía tranquilizarme o preocuparme más el hecho de que éste fuera mi otro yo.
En todo caso, ya estaba hecho. Le pedí discreción y que me hiciera un buen precio por sus servicios. Sólo logré que me mirara con ironía. Se fue sin una palabra más.
En las noches siguientes, mis sueños fueron algo nebulosos. No pude retener casi nada, ni levantarme en medio de la noche para anotar alguna otra idea. No recuerdo si los protagonizaba yo o Leinad. Mientras tanto, en la vigilia, trataba de recordar algún detalle que pudiera ser de interés para la investigación. Una vez, Leinad me preguntó:
—Cuando usted discutió con el muerto, ¿él le mencionó a Daniel Bartero?
Mi sorpresa fue mayúscula. La pregunta del detective trajo a mi memoria un montón de cosas, entre ellas precisamente lo que él me exigía. Atiné apenas a decir que sí.
—Lo suponía —sonrió Leinad, agrandado.
Al poco tiempo de esta charla, me encontré con mi novia. La noté rara. No pude menos que sentirme intranquilo, sobre todo cuando ella me dijo, a regañadientes, que había hablado con Leinad.
—No sé si hiciste bien en soñar con él —me dijo, lo que me alarmó más todavía.
—¿Qué te preguntó?
—Cosas...
—¿Qué cosas? ¿Sobre nosotros? —mi voz tenía notas de histeria.
Lidia me miraba con cierto asombro.
—Sí... No... Quiero decir, qué hacíamos en ese tren y esas cosas.
—¿Y vos qué le contestaste?
—Que no sabía. Yo no era la que soñaba, ¿no?
Tenía razón, pero no pude admitirlo así no más.
—¿Y qué más te preguntó?
—Sobre tu amigo... ¿Daniel Bar... Bartero?
Otra vez. Indudablemente, Leinad había encontrado una pista importante. ¿Cuál sería la conexión? Mi amigo Daniel (nada que ver con el detective) estaba en Italia desde hacía mucho tiempo y no tenía noticias recientes de él. ¿Cómo habría averiguado Leinad estos datos? ¿O sería una pista falsa? ¿“Dirigida” a qué o a quién? Por más que lo intenté, no pude soñar nada al respecto.
Tuve que responder otro interrogatorio del inspector. Esta vez ya no me pareció tan bueno. ¿Estaría haciendo por fin la transferencia? Se había descubierto que el muerto tomó un fuerte sedante antes de morir. Tal vez estaba inconsciente antes de cortarse las venas, lo cual sugería... Razón de más para no contar toda la verdad de la historia. Ya estaba jugado. Podía percibir hasta qué punto el inspector sospechaba de mí. Por supuesto que no tenía pruebas, pero todo reposaba en mi aplomo para mantener mi versión y en la solidez relativa (era mi novia) de mi coartada.
Esa misma noche apareció Leinad. Su cara no me gustó nada. Sentí, con esa certidumbre propia de los sueños, que se aproximaba el final del caso. ¿Es bueno saber la verdad? ¿Es, al menos, inevitable?
—¿Averiguó algo, además de ese albur sobre Bartero?
Leinad me miró como con lástima.
—Averigüé demasiado.
—¿Alguna vez se sabe demasiado?
—Claro, piense en Edipo.
—No tengo ganas. Vaya al grano, por favor. Después de todo, yo lo inventé, y lo estoy soñando, o al menos escribiendo.
—Las cosas no son tan fáciles, Valle. Ojalá lo fueran. ¿En serio no recuerda nada? ¿No sospecha, ni siquiera ahora, lo que pasó? Usted mismo dijo que lo inventó, lo soñó o lo escribió.
—Me refería a usted. Además, si lo supiera, no lo hubiera llamado para investigar.
—Sí, eso es razonable. Y es lo único que me hace confiar en usted...
—No lo entiendo.
—Vea, la cosa es así. El muerto era Cossi, ¿lo recuerda? El piola de la división. Una vez se peleó a trompadas con su amigo Bartero, en un episodio que se hizo famoso, porque éste, el más grandote, le tiró dos tremendas trompadas y el otro, el más chiquito, las esquivó impecablemente. Usted siempre deseó vengar a su mejor amigo, por esa humillación.
—Casi todo es cierto, pero no admito esto último.
—Haga lo que quiera. Yo sigo. Su amigo Bartero está en Italia desde hace mucho tiempo y usted nunca se ha comunicado con él. No respondió sus últimas cartas, vaya a saber por qué. En cambio, por fin se decidió a visitar a sus padres. Seguramente para sentirse menos culpable. De allí venía cuando se cruzó con Cossi: pude identificar la calle. Tal vez hablaron de aquella famosa pelea, tal vez Cossi seguía siendo un piola insoportable...
—Intentó propasarse con mi novia.
—Eso dice usted. Quizás esto le sirvió para desplazar en el sueño el verdadero tema de esa conversación. Lo cierto es que Cossi los siguió y subió en el mismo tren que ustedes. Posiblemente para vengarse de usted, para borrar su anterior acto de cobardía. Aquí podemos imaginar el resto.
—Yo creo que Cossi se suicidó para inculparme.
Leinad esbozó una sonrisa canchera, escéptica.
—Puede ser. ¿Quién se lo va a discutir? Nota no dejó. Pero también es posible lo siguiente. Su novia dice que usted salió del vagón por lo menos una vez. Yo creo que usted se encontró de nuevo con Cossi, le administró de alguna manera el sedante que lo dejó inconsciente y después le cortó las venas de la forma que aprendió en una novela de P. D. James que estaba leyendo antes de dormirse.
—Usted está loco.
—Usted lo estará, entonces. Yo sólo digo lo que he averiguado. ¿Usted no me soñó para eso?
—Tengo coartadas.
—Sí, de su novia...
—¿Y qué duda cabe?
—Para la policía, ninguna. Ojalá.
Me corrió un escalofrío que me hizo revolver en la cama.
—¿Qué quiere decir?
—Nada. En todo caso, su secreto está a salvo con nosotros, Valle.
—¿Nosotros?
Leinad no contestó. De hecho, se desvaneció. Tal vez porque me desperté. Fui casi corriendo a hablar con Lidia. ¿Qué le había contado, exactamente, al detective? ¿Sostendría hasta el final mis coartadas?
—Ah sí, yo también quería hablar con vos —me dijo cuando apenas me vio.
Eso era el fin. El resto era previsible.
—No sé, estoy confundida, tenés que entenderme... Tal vez si nos separamos por un tiempo... para pensar mejor...
No quise escucharla más. Me aseguré de que sostendría mi versión de los hechos y me fui. No sé si a seguir soñando o a despertarme.





* Se refiere a la primera versión del cuento, escrita en Word Perfect 4.2 para DOS. La definitiva fue terminada en Word 6.0 para Windows, así que habría que poner “pantalla blanca”.

** Por lo mismo de la nota anterior: se trataba de un antiguo monitor monocromo, color “ámbar”.