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27.3.12

Joao Guimaraes Rosa: un contrapunto

"Cuando nada pasa hay un milagro que no estamos viendo" (de Primeras historias).


"... las cosas comienzan de veras por detrás de lo que ocurre" (de Menudencia).


19.11.09

Gran sertón, grandes traducciones

En el blog Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, se reproduce parte de un artículo de Antonio Moura en el que se comparan (brillantemente) la traducción "clásica" de Gran sertón: veredas, la de Ángel Crespo (que tanto he elogiado en otro lado), y la reciente, de Florencia Garramuño y Gonzalo Aguilar. Como no he leído esta última más que parcialmente (y tampoco conozco totalmente el original brasileño), me abstengo de opinar; no, de disfrutar el equilibrado argumento de Maura.

26.10.09

Sertón, sertón, qué grande sos

Novas veredas do grande sertão
O Estado de S. Paulo - 25/10/2009 - Por Luiz Zanin Oricchio

O sertão é o mundo todo. O sertão vai virar mar e o mar vai virar sertão. A primeira ideia vem de Guimarães Rosa e está no centro do seu extraordinário romance Grande Sertão: Veredas. A segunda é leve modificação de uma prédica de Antonio Conselheiro. O beato de Canudos dizia: "O sertão vai virar praia e a praia vai virar sertão." No filme de Glauber Rocha, praia foi trocada por mar e assim aparece na letra de Sérgio Ricardo para a canção final do clássico Deus e o Diabo na Terra do Sol, que acompanha o vaqueiro Manuel (Geraldo Del Rey) em sua simbólica corrida rumo ao mar. Guimarães Rosa tinha razão. O sertão está em toda parte. Ou, pelo menos, impregna a fundo o imaginário da cultura brasileira. Não apenas os livros de Euclides da Cunha, Graciliano Ramos e o citado Rosa como também os principais filmes do Cinema Novo e os do período da "retomada do cinema brasileiro", situado entre o início dos anos 1990 e princípio dos 2000. Pois agora ele reaparece - e com todo o vigor - no novíssimo Viajo Porque Preciso, Volto Porque Te Amo, da dupla Karim Aïnouz e Marcelo Gomes, que tem exibições programadas para a 33ª Mostra Internacional de Cinema de São Paulo nos dias 30 - sexta-feira próxima -, 31, 1º e 2.

10.7.09

João Guimarães Rosa: gran señor y gran señora

Ricardo Bada

(La Jornada Semanal, 5 de octubre de 2008)

Hace poco, al enterarse de que el patriarca de la literatura chicana, Rolando Hinojosa, pasaba unos días en mi casa, la novelista argentina Susana Sisman (No te enamores de Oscar Wilde) me escribió: “Rolando Hinojosa, vaya nombrecito. ¿Viste que algunas personas tienen ‘cara' y otras tienen ‘nombre'? Pues tu amigo chicano tiene NOMBRE: Rolando Hinojosa.”

Y lo mismo repetiría yo de ciertos otros: João Guimarães Rosa, por ejemplo. O si quieren un ejemplo mexicano, Juan Rulfo. Tienen nombre , así, todo con mayúsculas. [Por cierto que hay un cuento de Juan Rulfo, de carácter autobiográfico, inspirado por sus vivencias en Bogotá; un cuento que apareció en su libro póstumo Estas historias, y que se titula “Páramo” . Dios los cría y...]

La literatura brasileña del siglo XIX la domina un gigante, Joaquim Maria Machado de Assis, un gigante que, al mismo tiempo, es una isla. En el siglo XX, esa isla deviene archipiélago, se le unen seis gigantes más: Euclides da Cunha, Graciliano Ramos, Nelson Rodrígues, Carlos Drummond de Andrade, Jorge Amado y João Guimarães Rosa. Y aparece también un islote exuberante, producto de una erupción volcanicreativa, y avizorado por el intrépido explorador de territorios vírgenes Mário de Andrade, que lo llamó Macunaíma.

Todos y cada uno merecen una atención que con frecuencia le ninguneamos a Brasil, sin que jamás haya logrado querer (porque poder sí puedo) entender el porqué. Si aquí me concentro en Guimarães Rosa se debe al centenario de su nacimiento (27/ VI/ 1908) . Pero no olvidemos a los otros: con sus tallas ciclópeas configuran en el mapa literario latinoamericano una especie de Isla de Pascua.

Ahora bien: hablar de la obra de Guimarães Rosa suele ser casi siempre una tediosa repetición de lugares comunes, vinculada al hecho de que el cuentista magistral (Primeras historias, Cuerpo de baile, Sagarana), como Maupassant, sólo escribió una novela. Aunque, desde luego, ante esa novela hay que sacarse el sombrero: de Grande Sertão: Veredas se puede afirmar, sin temor a marrarla, que es una auténtica obra maestra de la literatura universal.

Ocurre, sin embargo, que al aproximarme a Guimarães Rosa, en este marco centenarial, me acuerdo fatalmente de los versos de Pessoa: “Si yo fuese otra persona, les daría gusto a todos./ Así, como soy, tengan paciencia.” Y ello porque además vivo en Alemania y hay un aspecto de la vida de nuestro autor que me interesa por sobre todos : su estadía en Hamburgo, como vicecónsul del Brasil, entre mayo de 1938 y la declaración de guerra de su país al Eje, en 1942, con el resultado de que lo internan durante cuatro meses en Baden-Baden, en compañía de otros diplomáticos latinoamericanos, siendo finalmente canjeado por homólogos alemanes.

Cuando Guimarães Rosa llega a Hamburgo es un hombre de treinta años, casado y con dos hijas, pero recién separado de su esposa en Río de Janeiro. Y sucede que en el consulado brasileño trabajaba como secretaria Aracy Moebius de Carvalho, una paranãense de su misma edad, divorciada, con un hijo. Guimarães Rosa y ella se enamoran, y su amor queda reflejado en 107 cartas y cuarenta y cuatro postales, billetes y telegramas, y en el diario donde el futuro autor de Grande Sertão: Veredas anotaba sus impresiones del mundo en derredor: un mundo en el que, no lo olvidemos, gobiernan los nazis. Guimarães Rosa llega a Alemania justo a tiempo para asistir al gran pogromo que pasó a la historia con el ominoso nombre de die Kristallnacht.

La parte que me parece más memorable de esta historia fue protagonizada por Aracy, con Guimarães como cómplice. Aracy logró que un funcionario de una comisaría hamburguesa emitiera pasaportes a judíos sin la J roja que los identificaba como tales, y gracias a ello le consiguió visados para salir de Alemania a varios cientos de esos parias del régimen nazi. Y lo hizo –y ahí radica el coraje civil de Aracy– a despecho de que el superior de ambos, de ella y Guimarães, el cónsul titular Joaquim António de Sousa Ribeiro, no otorgaba visados a judíos, tanto por su propio antisemitismo como por instrucciones secretas recibidas de Itamaraty, el ministerio brasileño de Asuntos Exteriores. Simpatizante con el régimen de Hitler, Sousa Ribeiro nunca hubiese firmado aquellos visados de haber sabido para quiénes eran.

Paralelo discurría el romance de Joãozinho y Aracy, uno bien ardiente, también a despecho de “los témpanos en el Alster [el río que atraviesa Hamburgo] , donde se posan las gaviotas”, como dejó él escrito en su diario. Así, todavía en el verano, el 24/ VIII /1938, le confesó en una carta: “ Deja que te diga que estabas linda, linda, a la hora de partir. Dormí abrazado a tu camisoncito rosa, todo impregnado del aroma del cuerpo maravilloso de la dueña de mi amor. Te seré absolutamente fiel, no miraré a las alemanitas, las cuales, por cierto, ¡todas se han vuelto sapos!”
Y en otra carta que los fetichistas entendemos a la perfección: “Ahora me voy a la cama, para dormir con tu camisoncito rosa, después de conversar un poco con las chinelitas chinas, que me hablarán de los lindos piececitos de su dueña.”

De regreso a Brasil, Joãozinho y Aracy se casaron, y hay dos detalles de sus vidas que siento la tentación de remarcar, y a lo único que no sé resistirme es a la tentación.

En Itamaraty, una parte importante del trabajo de Guimarães Rosa tuvo que ver con problemas de delimitación de fronteras, en Sete Quedas con el Paraguay, y también en el Pico da Neblina, en la selva amazónica, con Venezuela. En homenaje a su desempeño, crucial en ambos casos, se bautizó con su nombre una montaña de la cordillera Curupira. Hasta donde sé, el Guimarães Rosa debe ser el único pico del mundo que se llama como un gran escritor.

Y en Yad Vashem, en Tel Aviv, el 8 de julio de 1982, Aracy fue reconocida entre los Justos de las Naciones, la más alta dignidad que concede Israel. Lo que me hace gracia es pensar que Aracy cumple años el 20 de abril, el mismo día que Hitler. Y dicho sea de paso: este año Aracy cumplió cien, rodeada del cariño de los suyos, en São Paulo.

9.7.09

Contrapunto

Joao Guimaraes Rosa

"Cuando nada pasa hay un milagro que no estamos viendo" (de Primeras historias).

"... las cosas comienzan de veras por detrás de lo que ocurre" (de Menudencia).

7.2.08

Apuntes para una clase eventual

(Obviamente no soy Daniel Link, pero se me ha cantado transcribir una serie de notas tomadas más o menos azarosamente durante la lectura de Os Sertoes, de Euclides Da Cunha. En su estado actual, cuasi magmático, no creo que le sirvan a nadie, pero ahí van.)

Notas sobre Os sertoes, de Euclides Da Cunha (1902)

(enero 2008)

documento de lucha contra “la barbarie”, que se revierte (aunque sea parcialmente) contra las intenciones del autor
(más que el Facundo, pero éste es un buen término de comparación, al que habría que volver permantemente)

por ejemplo, muy obvio que el Conselheiro es un Facundo sertanejo y tropical: la tierra misma encarnada en un hombre, enigma a develar, no del todo responsable de sí mismo, etc.

como DFS, EC conocía poco y nada el sertón (va en la cuarta expedición)

EC: periodista “embedded”, non fiction, testimonios de terceros, diarios de campaña, crónicas publicadas anteriormente y modificadas

tópico del desconocimiento ( = Paz) no hay mapas, los viajeros apenas pasaron por el sertón, pocos científicos lo visitaron; los baqueanos son desconfiables porque (precisamente) son de allí

correlato de la noción de “desierto” (negación de sus habitantes, que sí lo conocen, cf. paradigma indiciario de Ginsburg, etc.)
el desierto es un concepto geográfico, “científico”, pero se ideologiza
el sertón no entra en ninguno de los 3 climas de Hegel (!!??)
elogio de los franceses (latinidad) como herederos de los romanos, por hacer fértil el desierto de Túnez: si el medio hace al hombre, el hombre (civilizado) hace al medio

el sertón no se corresponde con los 3 climas de Hegel (ver)

la vegetación es “humanizada” (constante prosopopeya)
pero monstruosa y antitéticamente: árboles enterrados, cactos que parecen cabezas cortadas sobre las rocas (teratología que se extiende a lo humano; y esto último prefigura las próximas luchas)

infierno Y paraíso a la vez

resumen parcial: p. 61

descripciones del clima: para extranjeros o lectores urbanos (que es casi lo mismo; europeos, letrados)

citas de viajeros y científicos (generalmente científicos)

influencia de Taine ( = DFS): el medio, el hombre, el momento (las tres partes de OS: la tierra, el hombre, la lucha) (cf. Los jacobinos negros, donde James empieza describiendo las clases sociales en Haití).

clima muy variable --> idiosincrasias desequilibradas (-->decadencia moral)

diferencia esencial(ista): norte y sur

importancia de los ríos como vehículos de civilización (= DFS); pero el Vassa Barris, que flanquea Canudos es también monstruoso

el mestizo (sobre todo, del litoral) como decadente, desequilibrado histérico
pero el sertanejo es distinto (v. pp. 108-109), y puede ser la base de una futura “raza brasileña” (cf. posterior colonización del Amazonas según EC; cf. Vasconcelos y La raza cósmica)

el sertanejo es buen jinete (un centauro, un tártaro), etc.

muchas palabras en bastardilla para la voz de los otros (palabras que no son “portuguesas”)

religión mestiza
(punto de vista positivista contra toda religión vista como superstición, utilizado en este caso contra los sertanejos)
ver sebastianismo (forma de milenarismo), gnosticismo (cristianismo primitivo, sobre todo sacado del Marco Aurelio de Renán)

evangelizadores truchos (como ahora)
Conselheiro fue el mayor (como Jesús en su época)

ver escenas de Dios y el Diablo en la tierra del sol (Rocha)

Canudos como Canáan (p. 187), pero no para los migrantes europeos (cf. Graca Aranha) sino para los internos, los retirantes que por fin encuentran un hogar

v. Favella (los sobrevivientes, “chusma”, fueron a parar en ellas); favela es el nombre de una planta del lugar, el Morro da Favella es el lugar donde se establecieron campamentos invasores

prolepsis narrativas e ideológicas
v. p. 200: descripción de los héroes

“nosotros” (inclusivo); nossas descargas p. 429. El narrador está de parte del ejército invasor, de la República, de la civilización

jagunzos: bravi de Manzoni, en Los novios (o bandidos mexicanos de El zarco, antecedente de las novelas de la Revolución)
cf. Rebeldes primitivos, y discusión sobre si son o no “prepolíticos”

caso policial o militar: al principio acude la policía de Bahía (reducto monárquico??)

guerra tradicional vs. guerrilla
(un tópico de las guerras civiles latinoamericanas; también hoy)

los soldados se “barbarizan” (p. 295)
pero en realidad muchos de ellos son sertanejos, mestizos
cf. también las guerras civiles en otras partes de AL

un personaje central, desmesurado: Moreira Cesar

ingenieros militares, colegas de EDC, p. 303, 367
ver función de los ingenieros en Weimar y el Tercer Reich, en El modernismo reaccionario

Canudos como falansterio
(pero parece que había clases y jerarquías, porque había distintos tipos de ranchos)
(ver el anarquista escocés en Vargas Llosa)

disturbios contra diarios en Río (y San Pablo)
la barbarie EN la civilización

“uniforme bárbaro” p. 378
tema de los uniformes que se vuelven indistinguibles (primero son rojos y azules!!!)
semiótica de la guerra
anécdota de Paz
“vestido a pelle do jagunzo, copiando-lhe a astucia” p. 433
ver tema de los dos Lavalles en Paz: “... el general Lavalle se había propuesto vencer a sus enemigos por los mismos medios que ellos lo habían vencido diez u once años antes... ¡Cuánto mejor hubiera sido que, sin tocar los extremos, hubiese tratado de conciliar ambos sistemas, tomando de la táctica lo que es adaptable a nuestro estado y costumbres y conservando al mismo tiempo el entusiasmo y decisión individual tan convenientes para la victoria!”

leer la tierra p. 380
necesidad de baqueanos ( = Paz, DFS)
v. paradigma indiciario de Ginsburg

“como si brotasen del suelo” p. 431
tópico del enemigo invisible, oculto, misterioso, imprevisible, todopoderoso, etc.

p. 462: cidade barbara (oximoron)

p. 467: uma cruzada (pero acá los otros son cristianos...)

p. 530: graffiti de soldados!!!! exégesis literaria: una literatura de la imprecación

prisioneros: mujeres y niños
ver la voz del niño (sus palabras en bastardilla)
v. El queso y los gusanos


VER
- el yagunzo narrador de Guimaraes Rosa en Gran sertón: veredas (ver mi post http://valleyoftears.blogspot.com/2004/07/notas-sumamente-deshilachadas-sobre.html)
- La guerra del fin del mundo, novela de Vargas Llosa


Fuentes

- Euclides Da Cunha, Os sertoes, Río de Janeiro, Francisco Alves, 1940.
- Euclides Da Cunha, Los sertones, Caracas, Biblioteca Ayacucho (en http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=103&begin_at=56&tt_products=79).


Bibliografía

Fressia, Alfredo y João Roberto Faria, “Los sertones de Euclides da Cunha”, La Jornada Semanal, núm. 571, domingo 12 de febrero de 2006 (http://www.jornada.unam.mx/2006/02/12/sem-alfredo.html).
Galvao, Walnice Nogueira, “Prólogo”, en Los sertones,, supra.
Greenfield, Gerald Michael, “Sertao and Sertanejo: An Interpretive Context for Canudos”, Luso-Brazilian Review, Vol. 30, N. 2, Special Issue: “The World Out of Which Canudos Came” (invierno, 1993), pp. 35-46.
Hobsbawn, Eric, “Epílogo para la edición española”, en Rebeldes primitivos, Madrid, Crítica.
Levine, Robert, Vale of Tears: Revisiting the Canudos Massacre in Northeastern Brazil, 1893-1897, University of California Press.
Morales Cruz, Mildred, “Canudos, reflejo de la sociedad brasileña del siglo XIX”, en http://amauta.upra.edu/vol3investigacion/canudos.pdf.
Portfolium, Laboratório de Imagems, A história de Canudos (http://www.portfolium.com.br/Sites/Canudos/lista.asp?IDSecao=35).
Wikipedia, http://pt.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Canudos (portuguérs), http://en.wikipedia.org/wiki/War_of_Canudos (inglés), http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Canudos (español).

2.7.04

Notas sumamente deshilachadas sobre
- Joao Guimaraes Rosa, Gran sertón: veredas, trad. de Ángel Crespo, Bogotá, Oveja Negra, 1985.

Leit motiv: “Vivir es peligroso.”
Ver la puntuación jadeante (que el traductor se empeñó en no modificar; habría que analizar muy cercanamente esta traducción, porque es brillante, arriesgada, creo que no siempre acierta pero era lógico).
La palabra bivocal según Bajtín: desde el diálogo imaginario, anticipado, hasta la presencia de varios interlocutores no presentes (el “compadre Quelemén”, Diadorín, etc.). Y quizás más.
Porque el verdadero protagonista de la novela es el lenguaje del yagunzo Riobaldo-Tatarana-Víbora Blanca. Y el sertón. Lo cual se podría relacionar (y habría que hacerlo).
Es cierto: hay algo fáustico, obvio, en Riobaldo. Pero no gana sino que pierde a su Margarita (Diadorin/a). También, algo de Hamlet: ¿Me vengo o no me vengo? ¿Soy o no soy?
Fobia a las ciudades: es posible comparar con Don Segundo Sombra.
Transcribo textualmente una parte interesante, aunque algo hermética, de mis notas de lectura (en las páginas de cortesía del libro):
Un universo al mismo tiempo cerrado y abierto, centrípeto y centrífugo, realismo y alegoría: “el sertón es todo... es sertón está en todas partes...”
Diferencia y universalismo.
Para ver, respecto del debate sobre la estética latinoamericana, el realismo mágico, las estrategias representacionales, etc.
Ahora sí, sobre la traducción de Ángel Crespo:
Deja ver como “a través” el original, aunque para eso fuerce mucho la mano.
Por ejemplo, usa “liso” en lugar de “llano” (u otro equivalente más cercano al español), para “que no pierda su carácter de localismo”. Hay muchos ejemplos así, muy eficaces. Porque ayudan a que no se pierda la “ambientación”, tan importante. Aun “traduciendo” ligeramente los nombres: Quelemén por Quelemem, Diadorín por Diadorim. Todo lo contrario, por ejemplo, de lo que hace Esther Benítez al traducir a Pavese: sus campesinos parecen españoles en lugar de italianos, y esto no puede ser. Crespo se arriesga mucho cuando deja cosas que son más bien brasileñas, como el uso de “demás”, y hasta de “legal”. Pero todo contribuye a estar “dentro del sertón”, y no en otro lado, más indefinido.
Lindas palabras: meletriz, prostitutriz.
La magia del rastreador: página 299 y ss. Se podría relacionar con Sarmiento y el tema del paradigma indiciario de Carlo Ginzburg.