2.7.04

Notas sumamente deshilachadas sobre
- Joao Guimaraes Rosa, Gran sertón: veredas, trad. de Ángel Crespo, Bogotá, Oveja Negra, 1985.

Leit motiv: “Vivir es peligroso.”
Ver la puntuación jadeante (que el traductor se empeñó en no modificar; habría que analizar muy cercanamente esta traducción, porque es brillante, arriesgada, creo que no siempre acierta pero era lógico).
La palabra bivocal según Bajtín: desde el diálogo imaginario, anticipado, hasta la presencia de varios interlocutores no presentes (el “compadre Quelemén”, Diadorín, etc.). Y quizás más.
Porque el verdadero protagonista de la novela es el lenguaje del yagunzo Riobaldo-Tatarana-Víbora Blanca. Y el sertón. Lo cual se podría relacionar (y habría que hacerlo).
Es cierto: hay algo fáustico, obvio, en Riobaldo. Pero no gana sino que pierde a su Margarita (Diadorin/a). También, algo de Hamlet: ¿Me vengo o no me vengo? ¿Soy o no soy?
Fobia a las ciudades: es posible comparar con Don Segundo Sombra.
Transcribo textualmente una parte interesante, aunque algo hermética, de mis notas de lectura (en las páginas de cortesía del libro):
Un universo al mismo tiempo cerrado y abierto, centrípeto y centrífugo, realismo y alegoría: “el sertón es todo... es sertón está en todas partes...”
Diferencia y universalismo.
Para ver, respecto del debate sobre la estética latinoamericana, el realismo mágico, las estrategias representacionales, etc.
Ahora sí, sobre la traducción de Ángel Crespo:
Deja ver como “a través” el original, aunque para eso fuerce mucho la mano.
Por ejemplo, usa “liso” en lugar de “llano” (u otro equivalente más cercano al español), para “que no pierda su carácter de localismo”. Hay muchos ejemplos así, muy eficaces. Porque ayudan a que no se pierda la “ambientación”, tan importante. Aun “traduciendo” ligeramente los nombres: Quelemén por Quelemem, Diadorín por Diadorim. Todo lo contrario, por ejemplo, de lo que hace Esther Benítez al traducir a Pavese: sus campesinos parecen españoles en lugar de italianos, y esto no puede ser. Crespo se arriesga mucho cuando deja cosas que son más bien brasileñas, como el uso de “demás”, y hasta de “legal”. Pero todo contribuye a estar “dentro del sertón”, y no en otro lado, más indefinido.
Lindas palabras: meletriz, prostitutriz.
La magia del rastreador: página 299 y ss. Se podría relacionar con Sarmiento y el tema del paradigma indiciario de Carlo Ginzburg.