14.7.04

Deuda externa

Cuenta Manuel Ugarte (El destino de un continente) que en Nicaragua, durante una de las tantas intervenciones norteamericanas, como se invocaba como justificación la deuda externa, se abrieron suscripciones y colectas populares.
“Nada más doloroso y emocionante que esas listas en las cuales asomaban las lágrimas de una nacionalidad. Los diarios de Managua del mes de marzo de 1912 traían largas columnas donde se leían, junto a las contribuciones de la gente adinerada, las más humildes: Samuel Gavarrete, todo su haber; Laura Delgado, el producto de la venta de su cama; Juana Gutiérrez, la casa en que vive; Laura Roque, su máquina de coser; Manuel de Aragón, jornalero, el valor de doce días de trabajo; Ramón Robleto, su carreta de dos bueyes; Joaquina Velásquez, pobre de solemnidad, cuanto había recogido en el día: 20 centavos...”