16.6.08

(Autocita, para aclarar el post anterior.)


Una palabra

La política entra al cine argentino por la ventana (por la ventanilla). En La barra de la esquina (Julio Saraceni, 1950), el personaje de José Marrone se acerca a la ventanilla de teatro donde canta su viejo amigo, ahora triunfador (Alberto Castillo); lleva un puñado de billetes, laboriosamente juntados, para pagar la entrada, pero el boletero le dice que ya no quedan, ante lo cual Marrone se rebela y le grita: “¡Agiotista!”
Ahora bien, éste era un insulto que se había puesto de moda en la década del cincuenta, en gran medida promovido por el gobierno peronista, que se debatía entre la crisis económica y el segundo plan quinquenal. Es correlativo a la consigna “haga patria, mate un comerciante”, ya que se responsabilizaba a éstos por la crisis.*
La escena se repitió en los setenta, protagonizada esta vez por Juan Carlos Altavista (“trabajás, te cansás, qué ganás”) y Palito Ortega, en Los muchachos de mi barrio. Sé que los recuerdos de ambas escenas se me confunden; pero sé, también, que en la segunda la palabra “agiotista” no aparece.

* Ver Goldar, Ernesto, Buenos Aires: vida cotidiana en la década del cincuenta, Buenos Aires, Plus Ultra, 1980, esp. pp. 161 y ss.


(extraído de PV, "Cine argentino: política, identidad, cuerpo", en Ensayos, Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires/Corregidor, 2003).




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