24.12.08

Arghhhh

Desde ayer el progreso de mi erudición ha sufrido un golpe casi letal.
Ya no podré sentarme jamás a leer en el subte de la línea A que salía de Primera Junta. De ahora en más, siempre llegará, lleno hasta el tope, desde Carabobo y/o Puán (¡irónicamente!).
La única solución que se me ocurre ante la debacle es una ligeramente patafísica: tomarlo para el otro lado y volver a salir desde esa nueva "cabecera". Tendría más tiempo para leer, pero debería levantarme más temprano... Una victoria pírrica.