10.5.13

Condados imaginarios


¿Para qué inventar ciudades, pueblos, regiones?

Recuerdo lo obvio: Santa María, Comala, Macondo.

"Saga balzaciana": está bien, todo deriva de ahí; pero el buen Honoré no lo necesitó. Saer, tampoco.

Faulkner sí.



¿Para qué, de nuevo?

1. Para desembarazarse de servidumbres respecto de la realidad topográfica, mediante una reelaboración topológica potencialmente variable. (En "Los funerales de la Mamá Grande", Macondo limita con el Vaticano.)

2. Para incluir una ficción dentro de otra dentro de otra (Santa María, que se basa en Paraná, es creación de un personaje de La vida breve: Onetti meets Borges).

3. Para funcionar como sinécdoque o alegoría de una región, de un país, de un subcontinente: Comala, Macondo. (Y poder negarlo.)

4. Para evitar inconvenientes jurídicos (¿Faulkner? Sinclair Lewis nunca pudo volver a su pueblo, retratado à clef en Mean Street). 

5. Para preguntarse por qué es necesario.






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