19.12.05

El poder detrás del trono

(o teoría y práctica del poder)

Di Zeo, el barra que otorgó derecho de admisión

El fútbol nuestro da para todo. Si se sorpresas se trata, la de esta tarde-noche superó todo lo inimaginable. Vale detenerse en los minutos previos al partido entre Boca y Pumas. En una de las puertas principales de La Bombonera, los hinchas se arremolinaban en busca de una entrada para poder presenciar la revancha final de la Copa Sudamericana. Muy sueltito de cuerpo, con aire sobrador, Rafael Di Zeo (el reconocido barrabrava) hacía las veces de “acomodador” y ante la cara de todos, sabiendo que las cámaras de televisión lo seguían sorprendidos, decía “vos entrás, vos te quedás afuera...” Sí, de no creer.

Iba de un lado al otro, celular en mano y codo a codo con los policías que organizaron el operativo. Esgrimía, ante la consulta de los periodistas, que su intención era poner orden, en medio de tanto desorden. Nadie le creía, claro. Pedía que armaran fila y trataran de entrar de manera “prolija”, pero en medio de los descuidos hacía colar a sus “amigos de la barra”. Todo, pero todo en serio, sucedía en las narices de los controles y, lo más preocupante, de los mismísimos policías, quien se hacían los distraídos.

La escena duró hasta minutos antes de comenzar el partido. Y el gran protagonista fue uno: Rafael Di Zeo, quien fue condenado en suspenso por agredir a los hinchas de Chacarita. De no creer.

Clarín, 19/12/05