2.4.08

Oda a los ganados y la soja

(sobre una idea de Martín Kohan)

Cantemos a la niñas del campo
con sus pechos con pezones como granos de soja
y sus rubias, teñidas, guedejas
finas como brotes.

Celebremos las 4 x 4,
proliferantes y proficuas,
que pululan por caminos de tierra y de asfalto
y, luego, por la avenida Alvear
o Acoyte y Rivadavia.

Hagámonos eco del nuevo grito de Alcorta
(de la avenida Alcorta, Verbitsky dixit)
mientras abrochamos en La Biela
la venta millonaria de un par de hectaritas.

Caguemos de hambre al resto,
especialmente a los cartoneros expulsados por Maurizio,
que según Lilita Carrió
deberían ser chacareros...
¡¡¡De acá!!!

Honremos a los chinos que se intoxican
con nuestro oro verde rebosante de pesticidas,
total son tantos
que algunos menos no les van a hacer nada.

Explotemos al peón de campo
y su familia, con varios chiquillos mocosientos,
que sin nosotros se morirían de hambruna,
por no hablar de aquellos indios montaraces
que a veces menciona el Psicobolche
como si tuvieran más derechos que Benetton y Ted Turner.

Saludemos, en fin, a este gobierno
que mantiene el dólar alto con el IVA
y, por más retenciones que nos cobre,
jamás pelecharemos
menos que un maestro.