26.10.06

El cuerpo de Perón

Es también lo que ocurre, sin voz, en el “Poema conjetural” o en “El Sur” de
Borges, y con voz en “La fiesta del monstruo”. El desafío del monstruo se dirige siempre al cuerpo del hombre de letras y cielos.
Josefina Ludmer

Como se sugirió antes, El jefe, la película de Ayala-Viñas, no deja de ser una trasposición sartreana y politizada del famoso cuento de Borges-Bioy Casares “La fiesta del monstruo”. El monstruo es, se entiende, Juan Domingo Perón. Su traición final, sin embargo, parece previsible desde el punto de vista del intelectual, el único que se atreve a desafiarlo. O a responder a su desafío.
Hay en el cine argentino otra figuración de Perón que no suele ser muy recordada. Se trata de Fin de fiesta, una película de Leopoldo Torre Nilsson (1959), basada en una novela homónima de Beatriz Guido. Braceras es, primeramente, una trasposición en clave del célebre caudillo de Avellaneda, Barceló. Pero, en segundo término, Braceras-Barceló es una prefiguración y una metáfora de Perón. O, dicho al revés, Perón es un Barceló perfeccionado, así como Sarmiento decía que Rosas era un Quiroga perfeccionado... Recordar que la novela de Beatriz Guido tiene una estructura silogística-analógica muy cara a la literatura argentina (Facundo, desde ya, pero también “El matadero”): la provincia en manos de Barceló es, pars pro toto, el país en manos de Perón.
Extraña paradoja: esta vez, el caudillo protoperonista es interpretado por García Buhr.
Finalmente: ¿por qué no ver también El sueño de los héroes, la extraordinaria novela de Bioy Casares, como una “fiesta del monstruo” ligeramente edulcorada?

(de "Política, identidad y cuerpo en el cine argentino", Ensayos, Buenos Aires, Gobierno de la Provincia/Corregidor, 2003)