5.11.06

¿Qué es un intelectual?

por N. R.

¿Qué es un intelectual? Vive de prestado y es el comensal más evidente de las oficinas que anotan, registran y documentan el circuito de la cultura. Ensayos, novelas, filosofías, historias, crónicas, “papeles”, son la cocina donde se mezclan las versiones y opiniones que sostienen sus intentos y pretensiones —dos razones distintas— de ejercer una modificación en el sistema de pensamiento circulante —una culta latiniparla abreviada— con la idea de producir acciones en la conducta política del entorno. La historia de los intelectuales, quizá Sócrates y así le fue, y con toda seguridad Cicerón y Plutarco, tal vez Tomás, y con toda seguridad Agustín, Voltaire, personaje puramente político en su obra y en su acción, Rousseau en parte modesta, el arrogante Sarmiento que puso en su obra la política a su favor en desmedro de su accionar político, a diferencia de Mitre que puso a su favor la historia, y los intelectuales contemporáneos que viven a la sombra de algún poder —de opinión, de circunstancias, de ejercicio de un mandato, de un grupo o asamblea—, que los convoca para reducirlos a una voz sojuzgada por la ideología circunstancial, ¿no viven del trabajo de los otros, para pensar para otros después de haber pensado gracias a otros?, ¿el intelectual no será el parásito que corteja la cortesanía del Poder? Vive de prestado, vive del trabajo de los otros, no es un tecnócrata imperial, es el lugar donde se aloja una combinación de “tecnos” que alojan cientos de fragmentos innominados a disposición de un autor unánime, para darle la razón a Borges, el primer gran “tecno” de la circulación contemporánea. Dios ha muerto, el Autor ha muerto, la palabra se agota y el sonido, el robo del sonido es lo que establece la colección y disposición de los elementos Tecnos. Siempre hubo alguien que pensó por nosotros, ahora pensamos colectivamente con el pensamiento de los otros que fueron pensados por otros. No es un circuito infernal, es el círculo de las “ruinas circulares”. Absorbidos, chupados por el bicho cultural, los virus informáticos son la muestra aleatoria de los parásitos contemporáneos. Podemos dormir tranquilos, la computadora piensa por nosotros el riesgo como máquina de autoridad es que piense golosamente “en nosotros” para organizar la gran comilona cultural.