14.10.07


- Sergio Vila-Sanjuán, El síndrome de Frankfurt. Viaje a la gran feria mundial del libro, Barcelona, RBA. 2007.




Me hubiera gustado escribir este libro, pero bueno, todo no se puede.
Según dice su autor, un periodista del diario La Vanguardia especializado en temas culturales, se lo encargaron el día de año nuevo 2006-2007. El apuro se justificaba porque este año la invitada especial de la Feria de Frankfurt fue Cataluña, primera vez que no se trata de un país, sino de una región o comunidad autonóma. (O como se llame, porque la “cuestión catalana” está álgida, y el tradicional nominalismo de los “nacionalistas radicales” hace que cada palabra que se use pueda ser —y sea— usada en contra de quien la dice. Y que no baste prodigar comillas para quedar al margen de discusiones bizantinas o hiperideologizadas.) Ese apuro explica un poco que el libro sea un poco caótico y tenga más erratas de lo aconsejable, sobre todo en materia de nombres propios (*Scarlett Johanssen, *Paolo Coelho).
Como sea, es un buen manual para el “usuario” de la Feria. Muchas de las cosas prácticas me las sé de memoria (yo fue desde 1998 al 2005); pero el capítulo histórico y la parte de las anécdotas están muy buenos. Una de las mejores historias, que es la de la carísima subasta de los derechos de la segunda novela (aún no escrita en ese momento) de Tom Wolfe, ya la conocía por Herralde.
El “síndrome de Frankfurt” es, según el autor, una suerte de apabullamiento o burn out en que puede caer el asistente primerizo ante la catarata de información que recibe, sobre todo cuando no está bien preparado. Yo agregaría que también hay una “Frankfurt-dependencia” que hace que uno siempre quiera volver, como bien me enseñó mi amigo el editor brasileño (y sacerdote) Neylor Tonin.
Haría falta quizás un libro de este tipo pero desde el punto de vista de un editor, más que de un periodista corresponsal. Se podrían saltear las partes “de divulgación” (José Antonio Millán lo llama “Frankfurt for dummies” en su blog El futuro del libro), e intentar otro tipo de “sistematización”, pero no seré yo, por supuesto, el que lo intente, una vez más.