5.3.06

En mi infancia, durante la posguerra europea, cuando un chico no quería terminar su comida, era frecuente que alguien le dijera: “Con lo que vos dejás, en Europa come una familia”. No digo que esa frase fuera pronunciable en los lugares más pobres de la Argentina, pero sí que se podía escuchar en las grandes ciudades, donde pedían limosna solamente los mendigos de profesión, en general locos o marginales voluntarios. Hoy podría decirse que con lo que cuatro personas gastan en un restaurante de nueva cocina come una familia argentina durante un mes y, por supuesto, en ningún lugar de Europa se puede pagar una gran cena.
Beatriz Sarlo, en la Viva de hoy.

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