25.6.06

Sábanas

Hoy tuve un sueño matutino. Le estaba haciendo un reportaje a Federico Andahazi en el living de la casa de mis viejos. Iba bastante bien, aunque había cierta tensión, creo que por el hecho de que yo era (en el sueño) un "crítico académico", y él, un "escritor de éxito". Un detalle raro, entre tantos, era que Andahazi no tenía el habitual peinado estirado con colita, sino uno medio revuelto, con el pelo corto. Empezamos hablando de literatura, pero no me acuerdo exactamente de qué (algo tenia que ver con la “autoayuda”), pero después la charla derivó hacia la fotografía, a la que él se estaba dedicando también.
En eso apareció Martín Kohan, con lo cual la tensión aumentó decididamente. Yo notaba que Andahazi se ponía incómodo, o directamente molesto, y yo mismo me contagiaba. Para peor, Kohan no podía evitar meterse en la conversación/reportaje, con observaciones aparentemente banales, o neutrales, pero que tenían un doble sentido, en contra del entrevistado, por supuesto. Incluso, para ejemplificar algo de lo que decía, encendió el televisor (o éste ya estaba encendido, como siempre en la casa de mis viejos) y señaló algunas cosas en un película mexicana que estaban dando en ese preciso momento.
Para cortarla con sus intervenciones (no sé por qué no podía echarlo), le propuse, sin muchas esperanzas, a Andahazi que fuéramos al patio. Para mi sorpresa, él accedió. Ya no recuerdo que hablamos allí, porque enseguida me desperté, pero sí recuerdo que había sábanas colgadas al sol y que tuvimos que pasar por ellas para llegar a un rincón y seguir hablando.
No voy a arriesgar ninguna interpretación global. Sólo se me ocurre algo tan extravagante como el sueño mismo: estoy leyendo, por fin, Las islas, de Carlos Gamerro, otro escritor de nuestra generación.