16.6.07

Miedo a no volar

No les tengo miedo a los aviones, sino a los aeropuertos.
Por más que llegue tres horas antes, me siento peor que cuando iba a dar un examen final; enteritis, etc. Después, los trámites, la sensación permanente o recurrente de haberme olvidado algo (pasaje, pasaporte, plata, hay tanto para olvidar). El check in (o check out, según). Dejar el equipaje o ir a buscarlo: ¿estará?, ¿cómo? Demasiadas cosas pueden salir mal. Siempre me revisan una vez extra, porque tengo barba y aspecto global de terrorista; que un cinturón con hebilla metálica, que un alicate. ¿Tendré exceso de equipaje? Mejor no hablar de los trasbordos, porque mis manos empiezan a sudar ya mismo y no puedo seguir escribiendo.
En cambio, el avión, ah, el avión. Cuando empieza a carretear, se abren diez o catorce horas de placer. Es decir, principalmente, un período en el que disfruto la increíble sensación de no tener ninguna responsabilidad respecto de mi propio destino. Ya sé: útero flotante, es obvio pero exacto. Dos películas (una será potable, por lo menos); infinita lectura, o música. Dormir, tal vez soñar. Comida y bebida "gratis". ¡Te sirven (bueno, en Iberia es una forma de decir)! Faltaría sexo y ya no podría pedir más; pero en realidad sería demasiado.
Lástima que hay que llegar a algún lado y seguir viviendo.