13.6.07

No, gracias. No, gracias

El acoso telefónico de esa infinidad de empresas que ofrecen tarjetas de crédito (a la postre imposibles), descuentos en llamadas de larga distancia (inexistentes), servicios de ambulancias (que nunca llegarían a tiempo), etc., etc., tiene una ventaja paradójica: entrenan en decir NO a los que, como yo, por una niñez sobreadaptada o por mera debilidad de carácter, les cuesta horrores.

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