3.11.04

Izquierda

(Del blog de Podeti en Clarín.)

Lunes 1 de Noviembre de 2004
¡ACÁ TIRÁS UNA PIEDRA Y SEGURO QUE LE PEGÁS A UN ATEO MARXISTA!

Una reciente encuesta de Clarín revela que la mayoría de la gente se considera "de centro izquierda", y una buena cantidad "de izquierda" (aunque el segundo puesto se lo lleva "no me siento identificado por ninguno de los dos")
Estos resultados, teniendo en cuenta los gobiernos que hemos tenido en los últimos veinte años, no dejan de ser como mínimo un poco desconcertantes. Supongo que en este caso, la culpa de esta inexactitud la tienen los propios encuestados.
En primer lugar, los escasos guarismos obtenidos por los auto-considerados "de derecha" se deben más bien a una especie de coquetería ideológica. No tiene buena prensa ser de derecha a secas. No queda bien. No vamos a conocer chicas diciendo "Soy de derecha". Ni siquiera los más recalcitrantes impulsadores de la quema pública de delincuentes, desocupados -y, de pasada, transeúntes que los miran feo- que pueblan nuestros medios de comunicación pronuncian estas palabras. Casi todos dicen ser "de centro derecha" o bien "de centro". Y, no nos engañemos, también hay unos cuantos que se auto-caratulan como "de centro izquierda"
Y también están las endebles razones que tenemos la mayoría de nosotros para considerarnos "de centro izquierda". Echemos un vistazo:

-Odiar a George Bush.
-Tener un par de discos de Silvio Rodríguez.
-Tener un póster con el poema ése que recita siempre Cipe Linkowsky.
-Saber lo que significa "plusvalía".
-No haber votado a Menem.
-Haber votado a Menem, pero sólo una vez.
-Haber votado a Menem dos veces, pero estar arrepentido (de las dos, o de una).
-Haber intentado leer "El Capital". O en su defecto, "No logo".
-Tener una remera del Che.
-Burlarse de los que tienen remeras del Che y decir que son "revolucionarios fashion".
-Haber ido a alguna marcha alguna vez por alguna causa (salvo a las de Juan Carlos Blumberg).
-Haber usado, alguna vez, un morral.
-Haber llevado en ese morral una quena. O en el peor de los casos una flauta dulce.
-Tener un tatuaje. A menos, claro, que sea una calavera. O una svástica.
-Haber ido al cine Cosmos 70.
-Estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras.
-Haber ido al recital de Amnesty International.
-Comprar el Página 12 (o haberlo comprado en algún momento)
-Ésta es mortal: no dejar propina, para que el mozo luche por un salario más digno.
-Colaborar con Greenpeace.
-Haber votado, alguna vez, por un partido de izquierda.
-Haber impugnado el voto poniendo en el sobre una boleta de Clemente.

Todas estas cosas las puede hacer cualquier ganso (salvo lo del tatuaje, que en lo personal me da un poco de miedo). Pero si alguno reúne más de cinco de estas características, se considera prácticamente un sucesor del Subcomandante Marcos, aunque no tan PEQUEÑO BURGUÉS.