17.9.06

Qué ves en la TV

Me pasa algo raro con la televisión. Casi no me animo a confesarlo. Ni siquiera sé si políticamente es “correcto” o “incorrecto”. Pero esto sería lo de menos.
Lo voy a decir con brutalidad, en principio, y después veo si lo puedo razonar: la cuestión es que para mí la TV es basura por sí misma y sólo puede ser eso. Entonces, paradójicamente, o no tanto, me siento más inclinado a ver sólo los noticieros (que cada vez dan más verguenza ajena), Tinelli, los programas de chimentos, etc. Me ayuda a poner la mente en blanco, etc., pero lo que quiero decir es que eso es para mí la TV. Y no puede ser otra cosa. (Por supuesto estoy haciendo abstracción de que alguna vez den alguna película buena, lo que es raro, y del fútbol, que según Fontanarrosa ya justifica la existencia del medio, y yo estoy de acuerdo.)
Lo que no soporto son las pretensiones de hacer programas de “calidad”, tipo Vulnerables o Mujeres asesinas. Fábricas de Martín Fierro. Lucimiento para actores y actrices de la lamentable "escuela naturalista argentina" (exceptúo a Luppi, que es mi favorito).
Me han dicho (y estoy de acuerdo) que puede ser por envidia; en el fondo, me gustaría escribir un programa así. Sí. Pero son dos cosas distintas.
Últimamente me pareció adecuado abstenerme de ver Amas de casa desesperadas, cuya primera emisión me dio náuseas, quizás por el hartazgo previo de la campaña publicitaria, e intentar una reivindicación de Szifron, con su Hermanos y detectives. (Los simuladores había caído, en su momento, dentro de mis repudios, así que casi no los vi.)
Vamos a ver qué pasa con esta nueva serie: irreal, liviana, insustancial, inverosímil, por supuesto, pero consciente de que lo es, y esta ausencia de ambiciones “artísticas”, junto con su precisión de reloj, la rescata (además de la actuación de los dos Rodrigos, otra excepción ante tanto Actor’s Studio trucho que prodigan Suar & compañía).