30.7.08

8 maneras de volver loco a un diseñador gráfico

Como todos saben, los diseñadores gráficos son la razón por las que hay tantas guerras en el mundo. Ellos se meten en tu cabeza con sus mensajes subliminales, nos obligan a gastar nuestro dinero en productos inútiles, y finalmente nos llevan a la depresión y cometer actos de violencia. Y, claro, la mayoría de ellos son comunistas. Para hacer mi parte en salvar al mundo de ellos, he hecho esta lista de cosas que tú puedes hacer cuando trabajes con un diseñador, para asegurarnos de acabar con ellos y que dejen su profesión para siempre.

1. Microsoft Office. Cuando tengas que mandarle un archivo a un diseñador grafico, asegúrate de que esté hecho en algún programa de Microsoft Office, versión para PC de ser posible. Si tienes que mandar imágenes, tendrás mas éxito en volverlo loco si están incrustadas en un archivo de Microsoft Office, como Word o PowerPoint. No olvides bajar la resolución a 72 dpi, de esa manera tendrá que llamarte para pedirte una con más calidad. Cuando mandes la versión con "más calidad" asegúrate de que sea un 50 % más pequeña. Si usas email para enviar las imágenes, olvida adjuntar el archivo un par de veces.

2. Fuentes. Si el diseñador gráfico elige Helvética, pídele Arial. Si él escoge Arial, pídele Comic Sans. Si él escoge Comic Sans, entonces está medio loco y tu misión está casi lista.

3. Más es mejor. Digamos que mandaste a diseñar una revista. Los diseñadores gráficos siempre intentan dejar espacio en blanco en todos lados. Márgenes grandes, espacio entre letras y entre las líneas de un texto. Ellos te dicen que es porque así es más fácil de leer, que se verá más limpio y profesional. ¡Pero no creas sus mentiras! La razón por la cual hacen eso es hacer el documento más grande con más páginas, entonces se incrementará el costo en la imprenta. ¿Por qué lo hacen? Porque los diseñadores gráficos te odian… También comen bebés… crudos. Así que pídele al diseñador que use márgenes pequeños y que el texto lo haga muy pequeño. Que use muchos tipos de letra y de esos dibujitos que vienen predeterminados en los programas de Office. Ellos tratarán de defender sus razones pero no te preocupes, al final tú eres el cliente y tienes la razón.

4. Logotipos. Si tienes que mandar un logotipo a un diseñador gráfico para algún proyecto en particular, digamos un patrocinador o socio, asegúrate de tenerlo en un tamaño realmente pequeño y a una baja resolución o en formato jpeg. Es más, puntos extras se los insertas en un documento de Word antes de mandarlo. Quizás pienses que eso sería suficiente, pero si realmente quieres destrozar la estabilidad mental del diseñador, envíale una versión del logo sobre un fondo difícil de distinguir. Evita los fondos blancos o negros, son fáciles de separar. Una vez que el diseñador termine con el logo en bitmap, dile que lo necesitas más grande. Si lo que tu necesitas es un logo personalizado, haz tus bocetos en una servilleta. O mejor aún, pídele a un niño de 9 años que lo dibuje. No debe llevarte mas de 5 minutos hacer tu bosquejo. Trata de hacerlo lo menos detallado posible, porque entre más le cueste al diseñador entender lo que tú quieres, más cambios le puedes pedir. Nunca aceptes el primer logo, ni aceptes el noveno, haz varios cambios, de colores, de fuentes. Pídele que añada una foto en el logo, relieves y gradientes también. Cuando tenga la versión 10, dile que te gusto más la segunda. Es cruel, lo sé, pero recuerda: los diseñadores son la mayor causa de cáncer en mujeres de mediana edad.

5. Usa tus propias palabras. Cuando describas qué es lo que quieres de tu diseño, asegúrate de usar términos que realmente no digan nada. Términos como: “que se vea bonito”, “¿puedes hacerlo más alegre?” o “prefiero los gráficos bonitos, esos gráficos..., tú sabes, que cuando tú los miras dices: ésos son gráficos bonitos”, y otras opciones. No te sientas mal por ello, haces lo correcto. De hecho, es tu deber, porque sabemos que, cuando hay luna llena, los diseñadores se transforman en hombres lobos.

6. Colores. La mejor manera de elegir tus colores (porque no dejarás que el diseñador los escoja) es escribirlos en pedazos de papel, meterlos en un sombrero y sacarlos al azar. El diseñador te sugerirá tener de 2 a 3 colores como máximo, pero no. Escoge cuantos quieras, y asegúrate de elegirlos del sombrero delante de él; mientras lo haces, canta alguna canción pegadiza.

7. Fechas límites. Cuando tengas que aprobar un diseño, tomate tu tiempo. No hay prisa. Tomate dos días, tal vez seis. Y justo cuando la fecha límite de entrega del proyecto esté cerca, regrésalo al diseñador con más correcciones y cambios para hacer. Después de todo, los diseñadores gráficos son responsables de los ataques del 11 de septiembre.

8. Acábalo. Después de aplicar esta lista a tu víctima, el diseñador, por naturaleza humana (aunque se ha discutido durante tiempo si son humanos o no), se sentirá inseguro. Se dará cuenta de que no puede satisfacer tus necesidades; el diseñador estará apunto de abandonar toda esperanza de ganar algún argumento y hará lo que quieras que le digas sin preguntar. ¿Tú lo quieres púrpura? Será púrpura. ¿Seis fuentes diferentes? ¡Seguro!

Quizás piensas que en este punto ya ganaste, pero no olvides la meta final de esto: hacer que se retire del negocio. Prepárate para el tiro final: cuando hagan las decisiones finales de colores, fuentes, etc., dile que estás decepcionado por su poca iniciativa. Dile que, después de todo, él es el diseñador y debería ser el que ponga su experiencia en el trabajo, no tú. Dile que esperabas más calidad y servicio de él. Dile que ya has tenido suficiente de su poca creatividad y que ahora tomarás tus propias decisiones, haciendo tus propios diseños en vez de pagar por sus servicios. ¡Y ya está! Tendrás a un diseñador gráfico metido en una camisa de fuerza en poco tiempo…


(Anónimo del siglo XXI)