25.7.08

My House

A veces me identifico con el Dr. Gregory House, protagonista de mi "serie favorita".
Es un mal llevado que, sin embargo, suscita a su alrededor mucho más afecto del que merece. Pero un afecto raramente constituido por una mezcla inestable de admiración y compasión. Admiración, porque sabe bastante de lo suyo y, mal que mal, lo comparte; de hecho, es lo único que quiere/sabe/puede hacer. Compasión, porque el tipo siempre deja adivinar (y los otros lo adivinan) que "en el fondo" padece un dolor insuperable, una frustración esencial.
Es inaguantable, pero no se puede dejar de estar con él. (Hasta acá llega mi identificación, porque, si pudiera, como decía Malcolm Lowry, "hasta yo mismo me daría la espalda".)