16.5.07

Armagedón de barrio

Como otras veces, pero más, los disturbios en Constitución me provocaron ese placer perverso, ligeramente trotskista, que sentí durante los acontecimientos de diciembre del 2001. Confirmación de una profecía más bien facilonga y vaga, a la Carrió; deseo, en definitiva, de que -por fin- todo se vaya a la mierda, entendiendo por "todo" los requechos de este país que aún cree que existe.
Claro que la "solución" está ahí no más, ¿no?, quiero decir, esperar que salga algún avión de Ezeiza, siempre que no choque, e irse a la mierda misma. "Métanse el país en el culo", creo que decía un personaje de Flores robadas en los jardines de Quilmes.
Por otro lado, según parece, la mayoría de los sindicatos universitarios, después de varias huelgas salteadas, aceptaron la oferta salarial de 80 pesos a cobrar alguna vez, si hay viento a favor.
Mientras, apenas hay leche en los almacenes porque la tonelada de leche en polvo triplicó su "precio internacional". Vamos bárbaro. Si cada modelo económico tiene incorporada su futura crisis (la convertibilidad sólo podía explotar como explotó, la pregunta sólo era cuándo), podemos ir haciendo la cuenta regresiva.
¿Pongo los 80 pesos en dólares, en un plazo fijo o en acciones de Grobocopatel?