18.11.08

Irse/2

La fantasía de suicidarse es paralela a la fantasía de desaparecer. O, mejor dicho, un sucedáneo. Lo que uno quiere, en realidad, es "morir a la vida" (que está llevando), expresión bíblica que tuve que aprender cuando empecé a trabajar de corrector de libros religiosos.
Irse, simplemente, como equivalente, a su vez, de ser otro.
Desembarazarse del peso de las responsabilidades: claro, pero no sólo eso.
Buscar un entorno idílico como espejo de un nuevo ser o, mejor aún, de un no ser.
Sólo fantasías, ni siquiera peligrosas. En la realidad presente, lo único garantizado es que duele.