21.11.08

(transcribo completa la nota de Página/12 de hoy, porque me parece impactante)

Los rastros de la memoria en Filo
A través del estudio de fichas académicas y archivos de la facultad, un grupo de investigadores rastrea las huellas que la dictadura dejó en la universidad. La documentación hallada ya fue digitalizada y se entregaron copias a familiares de las víctimas.Por Julián Bruschtein

“Construyendo memorias.” Ese es el eje del proyecto presentado por tres antropólogos investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras que, a través del análisis de los poco explorados archivos universitarios y la elaboración de una lista de desaparecidos en la facultad, permite iluminar desde el paso de la primavera camporista por la UBA hasta las consecuencias del terrorismo de Estado. “Encontramos parciales con notas de puño y letra, legajos, fotos y el recorrido académico de los compañeros desaparecidos”, cuenta Cecilia Varela, integrante del equipo de investigadores.
El proyecto surgió como parte de las actividades vinculadas con el 50º aniversario de la creación de la carrera de Antropología en la UBA. Un grupo de tres antropólogos se propuso un trabajo de reconstrucción, partiendo del clima de cursada que imperaba en la etapa en la que la UBA fue la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires, un período que la propia casa de estudios casi no ha estudiado. “A partir de los legajos, cruzándolos con las fichas de departamento y con la información de los organismos de derechos humanos, pudimos ir reconstruyendo el clima de época y recuperar la historia de los estudiantes y docentes de la facultad”, dice Pablo Perazzi, otro miembro del equipo.
Los investigadores partieron de una lista de 14 desaparecidos en la carrera de Antropología y llegaron a otra más abultada: los casos que pudieron documentar hasta el momento son 26. “Allí se incluyen todos los que en algún momento pasaron por la facultad, incluso los que antes de que los secuestraran habían pedido el pase de carrera”, explica Eugenia Morey, la antropóloga que completa el grupo.
La investigación funcionó como un disparador cuando advirtieron que los datos y la información que iban acopiando contenía “notas manuscritas, parciales y exámenes de puño y letra de los compañeros desaparecidos. Es un registro de su paso por la facultad. Trabajamos sobre el archivo histórico de la Facultad de Filosofía y Letras, también un poco en el rectorado, en la oficina de personal, porque algunos eran docentes, y en el archivo histórico del Departamento de Antropología”, detalla Morey. Así, tomaron la decisión de digitalizar la documentación encontrada para formalizar un registro más práctico de acceso a la información y también entregaron copias del material a los familiares de los desaparecidos.
Un caso emblemático que hallaron los investigadores fue el de Carlos Augusto Cortés. En su ficha figuran las materias que fue rindiendo año a año y también el inicio del trámite para obtener el título de graduado. Pero cuando desde el departamento de la carrera intentaron comunicarse con él, nunca pudieron encontrarlo. Quedó, sin embargo, un registro, otra anotación en lápiz sobre el margen superior de su ficha, una valiosa huella histórica: “4/8/76. Atendió la mamá, grave problema”. El estudiante se encontraba desaparecido desde hacía dos meses, había sido secuestrado el 1º de junio de 1976. “El caso de Cortés se pudo armar en base al entrecruzamiento de las distintas fuentes que teníamos. Fue el único legajo que no encontramos”, explica Cecilia Varela.
Durante la gestión como decano de Filosofía y Letras del sacerdote Justino O’Farrell –sociólogo y mentor de las cátedras nacionales nombrado en 1973 por el rector Rodolfo Puiggrós– se profundizaron los cambios de currícula en la facultad y surgieron los seminarios de verano. Pero la validez de esos cursos fue anulada durante la intervención del fascista Alberto Ottalagano en la UBA y su delfín en Filo, el presbítero Raúl Sánchez Abelenda –a partir de septiembre de 1974–. “Buscando datos sobre Cortés observamos que no había rastros de los programas de los seminarios. Los encontramos en el Departamento de Antropología y así pudimos documentar lo que la intervención también quiso ocultar”, dijo Morey. En la ficha de Cortés figura la cursada de la materia Historia de las luchas populares de liberación. A su lado, una inscripción: “Ojo, no corresponde Historia de las luchas populares”.
El equipo de Construyendo Memorias se puso ahora un nuevo objetivo: “Vamos a pedir que se le otorgue el título a Cortés”, dicen los tres investigadores. Todavía no han podido comunicarse con ningún familiar. La búsqueda sigue abierta y quien quiera acercar información –o pedirla– puede escribir a construyendomemorias@yahoo.com.ar.