11.6.04

Entre socios

El millonario norteamericano Cornelius Vanderbilt, que había hecho su fortuna con los ferrocarriles de su país, logró montar una compañía de transportes (barcos y diligencias) que, a mediados del siglo XIX, comunicaba la costa este con la costa oeste de Estados Unidos, a través de Nicaragua. (Corría la época de la fiebre del oro en California y, contra lo que se podría pensar, era más factible ese largo viaje que atravesar todo el país de este a oeste. De hecho, el anhelado canal interoceánico estuvo a punto de atravesar Nicaragua en vez de Panamá.)
Hecha una nueva fortuna, decidió hacer un viaje de placer y les dejó la administración de su compañía a dos socios, Morgan y Garrison. Cuando regresó, se encontró con que éstos habían comprado las acciones necesarias para controlar la empresa.
Vanderbilt les escribió una carta que sería famosa y cuyo texto, muy breve, decía: "Señores: Ustedes se han propuesto estafarme. No les entablaré juicio, porque la justicia es lenta. Los arruinaré. Sinceramente vuestro. (f) C. Vanderbilt."

(Adaptado de Gregorio Selser, Sandino, general de hombres libres, Buenos Aires, Triángulo, 1959, pp. 18-19.)