28.12.04

"El Vaticano impone mucho respeto a la gente. Entre sus riquezas mundanas y sus listas de castigos eternos, el visitante se siente empequeñecido. Los castigos excesivos que prescribía la Iglesia y sus riquezas excesivas eran en realidad complementarios. Sin el infierno, esas riquezas hubieran parecido un robo" (John Berger, El tamaño de una bolsa, citado por Mario Wainfeld en Página de hoy).