15.1.09

Para Obama, que lo mira por TV

Presidente Péres, hace tres días:

“El Tsahal consiguió en 16 días lo que ningún país consiguió en 16 años.”
Se pelean, no por el crédito de la victoria, sino por el de la presentación en sociedad ante la nueva administración norteamericana. Tanto pisarse el cordón entre los triunviros, tanto matar a lo loco, que la proyectada tercera etapa de la operación bélica (la invasión con tropas masivas, cuyo objetivo es asesinar a la cúpula del Hamas, por medio de un ataque al hospital Shiva, en donde se dice que están escondidos) está a punto de ser suspendida (se suspendió el llamado de nuevos reservistas). Ya no hay tiempo, ya no hay Bush ni Condoleezza Rice para decirle “no votés a favor del cese de fuego en la ONU, acá te dicen traidora). Barak y Livni piden un cese de fuego de una semana, Olmert se opone (hace un par de días era Livni la “dura”): el primer ministro ve en la invasión la única vía de escape hacia adelante que le queda, antes de ir a parar a la cárcel. También se ve a sí mismo como quien “repara” los “errores” por él cometido durante la invasión al Líbano, en julio de 2006. Esta es mi segunda oportunidad, piensa, terminó en empate: una derrota y una victoria, “así seré recordado.” Pero todos saben que no es así, a pesar de la destrucción y muerte causados, esta es otra derrota de Israel. Un embajador de un país amigo le dice al presidente Peres: “Ustedes tienen derecho a la autodefensa, pero lo que sucede en Gaza excede cualquier proporción. Yo le digo, señor Presidente, la imagen de Israel en el mundo ha sido destruída.” 

La última información es que los altos mandos del Tsahal consideran que ya han hecho todo lo que estuvo a su alcance, y que están listos para un acuerdo de cese fuego inmediato. Ayer, el primer ministro Haniya habló desde la clandestinidad, “estamos dispuestos a considerar cualquier propuesta de cese de fuego”. Explicó que el Hamas no está en condiciones de enfrentar a la máquina de guerra israelí. Pero que será Alá quien se vengará de ellos.

(David Wapner, también en Nación Apache)