26.4.04

Coincidencia.
Un día, me llamó mi amigo Carlos Battilana al trabajo y me comentó, entre otras cosas, que había hecho la reseña de las obras completas de Héctor Viel Temperley para La Nación. Hablamos, por supuesto, del libro más famoso del poeta que está de moda ahora: Hospital Británico.
Al otro día (si no fue el mismo), fui a CLASA a cobrar unos mangos. Por supuesto, yendo por avenida Caseros, pasé por el Hospital Británico. Pensé en Viel Temperley. Al mismo tiempo, miré un coche estacionado cerca de donde yo estaba pasando. Atrás tenía la marca de la concesionaria: Viel Temperley.