18.7.09

Sábado a la noche

El fracaso, la insatisfacción, la soledad te van corroyendo con su insidiosa inercia, no con los consuelos del destino, sino con las culpas de una elección.
Elección relativa, quizás, pero ¿cuál no lo es?
La cosa es que uno se va desmoronando, se va entregando a un futuro que es exactamente igual al presente, al pasado. ¡Y no hace nada para cambiar!
La palabra "enfermedad", para esto, también se queda corta, inexpresiva.
Poco a poco, eso sí, las posibilidades se van acortando. Como el tiempo.
Es como ese chiste de fútbol: "Tiene la habilidad intacta (nunca la usó)."
Invocar a la suerte, como hago tantas veces, es otro mal chiste. ¿Qué suerte cambiaría este camino al que siempre vuelvo, el del fracaso, la insatisfacción, la soledad?