19.8.04

Machistas

Una profesora de literatura norteamericana dijo una vez en clase que no le gustaba Hemingway porque era "machista". En cambio, prefería a Faulkner; que, presumiblemente, no lo era. Me imagino que sobre esto se habrán escrito miles de páginas, algunas hasta interesantes.
Yo sólo querría decir que, aun coincidiendo con ese gusto en líneas generales (prefiero a Faulkner antes que a Hemingway; también lo conozco mucho más), las razones son otras y ese epíteto de "machista" habría que matizarlo. Incluso, invertirlo. Personajes femeninos de EH como Brett (de Fiesta) o María (de Por quién doblan las campanas) no son precisamente prototipos femeninos conservadores. Como sí lo son, obviamente, algunos personajes de WF; la Lena Grove de Luz de agosto, famosamente, por ejemplo: "vientre" ambulante, ambiguo objeto del deseo varonil, "fuerza de la naturaleza", etc. (La Carlota de Palmeras salvajes es otro cantar, pero también esta novela es bastante atípica.)
Ahora bien, si la lucha por superarse hasta vencer los propios límites, aun sin obtener resultado alguno (El viejo y el mar) es "machista", estamos en problemas.
Hay una escena de Mientras yo agonizo, de WF, que comenta muy bien todo esto (relato de memoria). Un hombre y una mujer están cosechando algodón. Él le pide a ella que se le entregue. Ella vacila y le dice que si, al final de la hilera de plantas, su bolsa está llena de algodón, se le entregará; si no, no. Entonces, él toma su propia bolsa y vuelca el contenido en la de ella, que así debe entregársele. Es decir, la mujer, pasiva, deja su decisión en manos del azar, del destino; en cambio, el hombre, activo, toma el destino en sus manos. Pocas escenas más "machistas" que éstas, diría yo. (Pocas más bellas, también.)