10.8.04

"Un grupo de hombres se había reunido un día en la plaza de la ciudadela interior del castillo, cuando alguien dijo a Uchida Shouemon: 'Se dice que enseñas el arte del sable pero, si se te juzga por tu comportamiento cotidiano, careces de pulcritud. Si se te pidiera ser el asistente de un seppuku, tengo la impresión de que, en vez de cortar la base del cuello, cortarías la coronilla.'
Shouemon replicó: 'Eso no es cierto. Dibuja un pequeño punto con tinta en la base de tu cuello y te voy a mostrar cómo puedo cortarlo sin fallar ni el espesor de un cabello'" (Hagakure. El libro de los samuráis).