29.8.09

Papeles viejos/5

- Juan L. Ortiz: el Contra-Rimbaud, selección, notas y ensayo preliminar de Luis Benítez, Buenos Aires, Filofalsía, segunda edición, 1986.

Es una antología buena (no más).
Los estudios preliminares son un poco “metafísicos”.
Algunos puntos destacables:
- “El mito del interior del país es un mito ciudadano” (p. 14). En Juanele hay “decoro”. No queda claro si Juanele contribuye al mito o lo socava, o ambas cosas.
- La poesía de J. es una cosmogonía, expresionista e impresionista a la vez.
- “Ortiz compuso en su vida un poema solo” (p. 18). Típico. No le falta razón, por otra parte.
- Menciona también las interrogaciones constantes, como Sarlo, pero las interpreta flojamente: “El secreto de sus interrogaciones constantes, un recurso literario con el cual comienza, desarrolla o culmina muchos de sus textos poéticos, es ese instalar la respuesta por lo que se pregunta, como tratando con una presencia innombrable” (p. 19).
- “Un modelo opuesto al de Rimbaud, donde lo horrible real ocupa toda la escena y la belleza posible es sólo posible y distante o bastardeada o lo marginal” (p. 24).

Lo mejor:
- Comparación entre la poesía de Juanele y la pintura china, “donde la representación del hombre, tan numerosa en Occidente, tiene apenas esbozos y, cuando esa aparición humana se produce, se trata de figuras diminutas en relación al paisaje representado, de una parte más y no de la parte principal, como sí sucede en Occidente” (p. 25).
Juanele deja “que la visión sea la que vea” (influencia zen). Así, cede lugar al que quiere mirar (relacionar con el tema de “la mirada de las flores”).

(1996)