29.8.09

Papeles viejos/6

- Tamara Kamenzsain, “Juan L. Ortiz: la lírica entre comillas”, en El texto silencioso. Tradición y vanguardia en la poesía sudamericana, México, UNAM, 1983.

“la primera persona de esos poemas no es un yo que transcribe sensaciones presentes, sino un sujeto múltiple; una especie de cuarta persona” (p. 27).

“Escribiendo un litoral brumoso y fragmentario que desemboca en los puntos suspensivos y en los signos de pregunta —testimonios materiales de ese estado de carencia— Ortiz dio a luz una obra en la que lo lírico y lo épico aparecen, pero allí donde no pueden ser escuchados” (p. 28).

topografía-tipografía (un mapa de versos)

“Perturbando el cauce de los versos, una proliferación de comillas se instala sobre muchas de las palabras liliputienses y las enmarca... Ortiz se ayuda de las comillas para citarse a sí mismo” (p. 29).

son una marca artificial que descarga a las palabras de sentido (en vez de darles uno doble, ajeno)

“Tampoco hay nada a qué responder detrás de los signos de interrogación que enmarcan al escriba no omnisciente en su duda, delimitando el lugar de la debilidad, dibujando preguntas que se multiplican sin que ningún yo (se) afirme en ellas” (p. 29).

Versiones: “o tal vez”, “mejor”, “diríase” ( -> Saer)

“Pero estos versos no caminan hacia una versión definitiva o verdadera” (p. 30).

Según Hugo Gola, Juanele desconfía de los idiomas occidentales (hechos para dar órdenes), y preferiría ideogramas chinos. Trató de imitarlos en su debilidad, en sus contradicciones, en sus ambigüedades. “Ideograma criollo.”

Hay una forma épica (narrativa), paradójica. Juanele funda la naturaleza y la vuelve paisaje, escribiéndola.
Tratado de botánica, zoología, hidrografía.

“Ortiz se hace cargo de la historia lingüística de su paraje, para generar desde ella la intimidad de una escritura” (p. 34).

“El autor como paisaje”

“vanguardista de provincia”: teatraliza su obra para que sus contemporáneos puedan entenderla, mientras reserva su oscuridad para los lectores futuros.

(1996)