28.6.05

Caballos

"... citada por Savater, una sugerencia muy tierna acerca del cuello de los caballos nos viene de un filósofo inglés, Roger Scruton, en su escrito On Hunting: 'Nada es más bello y atrayente, en los caballos, que el aroma del cuello, una dulce ambrosía de pienso germinado y de heno fermentado, que fluctúa sobre sus músculos desnudos como una túnica de seda sobre el seno de Juno. Restregar la nariz contra el cuello de un caballo significa encontrar un antídoto instantáneo contra la locura humana.' Y cita este pasaje recordando cómo el jockey de Fusaichi Pegasus lo lleva a la victoria en el Derby de Kentucky, no incitándolo con la fusta, sino besándolo en el cuello" (Tonia Cancrini, Un tiempo para el dolor. Eros, dolor y culpa, Buenos Aires, Lumen, en prensa).