9.8.05

Desgracia de soltero

"Es tan terrible quedarse soltero, ser un viejo que intenta conservar la dignidad, suplicando una invitación cada vez que se quiere pasar una velada en compañía de otras personas. Estar enfermo y, desde un rincón de la cama, ver durante semanas el cuarto vacío, despedirse siempre ante la puerta de la calle, no subir nunca las escaleras junto a su mujer, contar solamente con una habitación con puertas laterales que llevan a habitaciones de extraños, traer la cena a casa en un paquete, tener que admirar a los niños de los demás y ni siquiera poder seguir diciendo 'no tengo', componer el aspecto y el proceder según el modelo de uno o dos solterones que se conoció cuando uno era joven...
Así será, pero también hoy y más tarde, en realidad, será uno mismo quien esté allí, con un cuerpo y una cabeza reales, y también una frente, para poder golpeársela con la mano" (FK).