14.8.05

Ensayo

- Theodor Adorno, “El ensayo como forma”, en Notas de literatura, Barcelona, Ariel, 1962.

el ensayo no admite que se le prescriba su competencia.

La separación de ciencia y arte es irreversible… (pero) tampoco debe hipostatizarse su contraposición

El ensayo no apunta a una construcción cerrada, deductiva o inductiva.

el ensayo rectifica el desprecio por lo históricamente producido como objeto de la teoría.

En el enfático ensayo el pensamiento se libera de la idea tradicional de verdad.

El pensador no piensa, sino que se hace escenario de experiencia espiritual, sin analizarla.

El ensayo procede de un modo metódicamente ametódico.

Es inherente a la forma del ensayo su propia relativización

La discontinuidad es esencial al ensayo, su cosa es siempre un conflicto detenido.

Escribe ensayísticamente el que compone experimentando.

El ensayo es lo que fue desde el principio: la forma crítica par excellence… el ensayo es crítica de la ideología.

El ensayo conserva restos de aquel elemento comunicativo de que carece la comunicación científica.

El ensayo se ocupa de lo opaco de sus objetos.

El ensayo sigue siendo idea, porque no capitula ante el peso del ente, porque no se inclina ante lo que meramente es.

la más íntima ley del ensayo es la herejía.