9.8.05

(En la gacetilla anterior, me gustó la acotación de que los cuatro mangos incluyen el café. No es para menos, si la película dura como cuatro horas. Me hizo recordar una de las pocas veces que fui al Goethe a ver una película, en aquellas incómodas butacas de plástico, que supongo ya habrán cambiado. Era la exquisita, la etérea Effie Briest, de Fassbinder. Exquisita y todo, sillas incómodas y todo, fue una de las pocas veces que dormité en un cine.)