2.8.05

Releyendo el afiebrado post anterior, advierto que, por hacer un juego de palabras, "acusé" de ingenuo a Pablo de Santis. No me voy a desdecir, pero quizás convenga aclarar que se trata más bien de una descripción y no necesariamente de una crítica. Me gustó mucho La traducción, por ejemplo; no tanto Filosofía y Letras, que sin duda, al lado de La cátedra, de Nicolás Casullo, con la cual tiene tantos puntos de contacto, es decididamente naif.
(Acá también debe de hablar la envidia, ya que, muchos años antes de que De Santis publicara esa novela, yo había escrito Los crímenes de la calle Barthes, de tema muy similar, sin ninguna repercusión.)