23.1.05

Limusinas

Muy gracioso el final de la novela Hannibal, de Thomas Harris. Muy distinto del de la película, también. Hannibal Lecter y Clarice Starling, flamante pareja, vienen a Buenos Aires. En medio de una desopilante terapia mutua, visitan la Recoleta y el Teatro Colón, frente al cual hay "limusinas aparcadas".
Me recuerda la anécdota que se cuenta sobre Prince. Parece que, cuando vino a Buenos Aires, pidió una limusina con vidrios polarizados, "para no llamar la atención". Le contestaron que precisamente así la llamaría mucho más...