23.1.05

Límite

de Sylvia Plath

La mujer ha llegado a la perfección.
Su cuerpo
Muerto viste la sonrisa de la realización,
La ilusión de una necesidad griega
Fluye de los pergaminos de su toga,
Sus pies
Desnudos parecen decir:
Hemos llegados demasiado lejos, se terminó.
Cada niño muerto enroscado, blancas serpientes,
Uno a cada jarrita
De leche, ahora vacía.
Los ha plegado
De nuevo hacia su cuerpo, así como los pétalos
De una rosa cerrada cuando el jardín
Se fortalece y los perfumes sangran
De las dulces gargantas profundas de la flor de la noche.
La luna no tiene porqué entristecerse,
Mirando fijamente desde su capucha de hueso.
Está acostumbrada a este tipo de cosas.
Sus negros crujen y se arrastran.


(versión: Agustina Jojärt)