6.9.09

Papeles viejos/17

- Bartolomé Mitre, Soledad, una novela original

La leí porque pensé, erróneamente, que podía transcurrir en la época de Rosas. En realidad, transcurre en Bolivia, en la década del veinte. Es lavadamente romántica y su valor principal está en el prólogo, teórico y programático, donde se afirma que no hay novelas en Latinoamérica y que así se pierde el valor “histórico” que este género aportaría a las “nuevas generaciones” ignorantes del pasado (función edificante, historiográfica, ¿realista?, mmm). Parece más un esbozo de novela (sirve también para revalorizar a Mármol). Al final, son todos buenos y terminan felices, el conflicto dura unos párrafos y no se sabe bien adónde va el narrador. Hay una interesante discusión política sobre la independencia y sus males (en boca de los dos “malos”, que al final se vuelven buenos).
Coda: No minimizar esta discusión. Cierto que en la novela parece un injerto forzado (aunque tiene una justificación diegética en el hecho de que el seductor quiere utilizar un cambio falso en su posición política revolucionaria para quedar bien con el viejo, futuro cornudo, reaccionario). La cuestión es que la posición política de Mitre y su generación se ve allí: el viejo reaccionario de la alta sociedad altoperuana piensa igual que los federales rosistas, según los románticos y los unitarios, en contra de la revolución de independencia. Que esta posición esté puesta en boca del personaje malo (incluso, casi degenerado, porque quisiera someter a la impoluta Soledad contra su voluntad) es significativo.

(2000)