11.9.09

Papeles viejos/22

- César Aira, Los Misterios de Rosario, Buenos Aires, Emecé, 1994.

Otro experimento notable, esta vez no con el lenguaje (aunque también, por supuesto), sino con la referencialidad. Inútil decir que en Aira ambas cosas se relacionan canónicamente.
Lo asombroso es que utilice personajes de “la vida real” (Alberto Giordano, su grupo de investigación, las editoras de Beatriz Viterbo), echando sobre ellos una mirada de una crueldad inexplicable. Sólo se entiende si son muy amigos o muy enemigos. Por supuesto, se sabe que ese grupo de Rosario idolatra a Aira, pero ¿esto se trata de un guiño irreverente o de una maldad innecesaria?
En Aira, todo parece indecidible, con más razón esto.
Por supuesto, no puede decirse que “Giordano” tenga algo que ver con la persona real (las fluctuaciones de su físico aluden a eso: la primera descripción no se ajusta a la “realidad”, pero después se dice que él era distinto, hasta que empiezan los desastres meteorológicos...; y se da una descripción más ajustada del “verdadero”, según yo lo conozco). Se trata de convertir a una “persona real” en un “personaje de Aira” (sus reflexiones, su permanente vacilación, su radical insignificancia...). Creo que es una vuelta de tuerca más en la cuestión de la “novela en clave”. Y habría que razonarlo más. ¿Qué pasa con los que no conocen a esas personas? Nada, obviamente. Eso es parte de la vuelta de tuerca: son personas muy poco conocidas, lo que deshabilita prácticamente un 99 por ciento del interés cholulo de la “clave”.
Muy bueno.

(2001)