11.3.05

Debates

Hace poco, en un programa de esos con imágenes de archivo, que hoy por hoy abundan (y reditúan), recordaban el famoso debate Caputo-Saadi por la cuestión del Beagle.
Se me ocurrió de pronto que era un buen comienzo, muy simbólico, de la democracia posmoderna que entonces se iniciaba, con el consabido predominio de la “imagen” por sobre cualquier otra consideración.
Porque, si bien está claro que el viejo Saadi daba vergüenza ajena, en definitiva, ¿quién tenía “razón”? ¿Cuál fue el resultado de ese plebiscito? Algo así: hicimos un acuerdo muy civilizado para entregar parte de nuestro territorio o, en otras palabras, le dimos servido un gigantesco triunfo a la sanguinaria dictadura del Chacal Pinocho.
Eso sí, Caputo quedó como un noble francés, exhibiendo la serenidad del gestionador exitoso de políticas ajenas y prodigando sus simpáticos galicismos.