14.3.05

Limosna

“Puede que des la limosna. Pero de dónde proviene sino de tus rapiñas crueles, del sufrimiento, de las lágrimas y los suspiros de otros. Si el pobre supiera de dónde viene tu óbolo, lo rehusaría porque tendría la impresión de comer el cuerpo de sus hermanos, de chupar la sangre del prójimo. Él te diría estas valientes palabras: No aplaques mi sed con las lágrimas de mis hermanos. No des al pobre el pan mojado por el llanto de mis compañeros de miseria. Devuelve a tu semejante lo que le has reclamado injustamente y te quedaré agradecido. ¿De qué te sirve consolar a un pobre si creas cien más?” (san Gregorio de Nisa, citado por Paulo Freire).