25.3.05

Macedonio/2

Chica extraviada que pregunta a un transeúnte: “¿No vio pasar a una señora que no iba con una chica como yo?” (Sublime chiste anónimo).

Los otros días iba caminando muy entretenido y me encuentro con el arroyo más raro del mundo: figúrese que la orilla de este lado la tenía del otro.

Siempre hay tiempo para llegar tarde; es lo más holgado que tenemos.

Yo quisiera a la noche verla de día.
Comer y luego no haber comido.
Huir y ser quien me corre.
En casa estar por el lado de afuera.

El matrimonio se va; ya no será necesario ni para divorciarse.

Engordó tanto que parecía querer ser otro más.

¡Buenos días, mundo!, siempre fenomeneando.

Pobrecito el cosmos, ¡me da una lástima!; se le cae todo. Habría que aconsejarle que cambie de mucamo.

El cliente cuya oreja ha sido rozada por la activa tijera se dirige al artista peluquero, inocente:
-Dígame, oficial, ¿cómo se usan ahora las orejas, cortas o largas?

No era que fuera feo, sino que la cara le quedaba mal a la fisonomía. Pero luego con barba, es decir sin cara, era bastante agraciado.

-Amigo, lo veo un poco triste.
-Sí, acabo de publicar un libro de versos y todos me lo han entendido.

Era tan estorboso que hasta a su ausencia la echaban a latigazos.

La Felicidad y la Soledad, si no nos las ven, no las tenemos.