22.7.05

Grados

En la tradición de los trovadores, desde el momento en que el caballero elegía a su dama debía pasar por una serie de grados, obligatoria y bien definida, que regulaban su relación con ella. El primer grado “in amore” era el de “hesitante” (feignaire); el segundo era el de “suplicante” (pregaire); el tercero era el de “escuchado” (entendeire), y el cuarto era el de “amigo” (druz).
Aquel caballero que tiene la voluntad de amar a una dama y la corteja, pero no osa hablarle de su amor, es un “hesitante”; si la dama lo honra y lo anima a que le refiera sus cuitas amorosas, se convierte en un “suplicante”; si con sus súplicas convence a la dama de que lo honre con su trato y le otorgue guantes, cordón y cinto, es que ha sido recibido al grado de “escuchado”; y si, finalmente, la dama le concede el derecho al beso, es que se ha convertido en su “amigo”.

(Jorge Francisco Ferro, Caballeros y cruzados, Buenos Aires, Lumen, 2005, en prensa.)